Críticas por condiciones carcelarias
La Procuración Penitenciaria de la Nación informó que subsisten torturas, aislamientos y hacinamiento, y que falta trabajo y educación. Mirá el documento.
“Las cárceles de la Nación serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas”. No se trata de una norma incluida en alguna nueva ley garantista. Es el mismísimo artículo 18 de la Constitución Nacional que, a pesar del tiempo pasado desde que entró en vigencia, aún no se respeta.
Torturas, malos tratos, muertes, aislamientos de más de 23 horas diarias, falta de atención a la salud, corrupción, hacinamiento, acceso insuficiente a posibilidades laborales y a la educación obligatoria y la mayor vulnerabilidad de jóvenes y mujeres. Todo eso sucede en las cárceles federales de Argentina, y también en las prisiones de Córdoba.
Así lo aseguró Francisco Mugnolo, el titular de la Procuración Penitenciaria de la Nación quien ayer presentó en Córdoba el informe anual sobre la situación de los derechos humanos de las personas que están presas por condenas o imputaciones de delitos federales de Argentina (por ejemplo, los vinculados a las drogas).
“Una persona que entra a la cárcel se convierte en un convicto para toda la vida, no hay política post penitenciaria”, “lo peor es el ocio, estar encerrados y no hacer nada”, son sólo algunas de las apreciaciones de Mugnolo.
En Córdoba. Rosana Gauna, la delegada de la Procuración en Córdoba, contó a La Voz del Interior algunas de las penurias por la que atraviesan los presos federales en la provincia.
Hacinamiento. Gauna asegura que, si bien hubo mejoras en los últimos años, la sobrepoblación en las cárceles de Villa María y Río Cuarto es preocupante. En Villa María, por ejemplo, algunos presos cosen pelotas de fútbol como “salida” laboral, pero lo hacen en sus propias celdas porque no tienen otro lugar.
Aislamiento. Reconoce que las torturas y los malos tratos, si bien existen, no constituyen una práctica extendida. Sin embargo, sí menciona que es una práctica común el aislamiento casi total de los presos hasta por 90 días. “El servicio penitenciario dice que es la excepción pero es una de las formas de gobernabilidad de las cárceles”, cuenta Gauna. Y asegura que los presos están encerrados 23 horas y media. Sólo tienen 30 minutos para hablar por teléfono y el aseo.
Trabajo y educación. Hay dificultades para que se cumplan el derecho a la educación y al trabajo, dice Gauna. “Hay presos que quieren estudiar y no pueden. Hay menos oferta educativa que demanda, a pesar de la obligatoriedad del primario y secundario”, aseguró. Lo mismo sucede con las posibilidades laborales. “Hay cupos de trabajos y son muy difíciles de conseguir”, comentó. Además, dijo que no se respeta lo que dispone por ley en cuanto a que quienes trabajan deberían cobrar tres cuartas partes de un salario mínimo vital y móvil.
“Tiene que ver con las prioridades de la política penitenciaria, si está orientada a la seguridad o a la reinserción social”, manifestó.
En detalle
Población analizada. En Argentina, existen presos federales (por delitos relacionados, por ejemplo, al narcotráfico) y provinciales (que son la mayoría). Los primeros cumplen condena en las prisiones federales existentes en 13 provincias y en Capital Federal, que dependen de la Nación. En las provincias donde no hay prisiones federales, como en Córdoba, los presos cumplen condena en las provinciales.
Números. En Córdoba, hay 5.800 presos (datos 2010). De ellos, 640 son federales.
Muertes en prisión. El informe anual de la Procuración nombra como dato alarmante el incremento de muertes violentas en prisiones federales. En 2010, hubo nueve y en 2011, 22 (por heridas de arma blanca, ahorcamiento o incendio).
Acceso a la salud. En Córdoba, aseguran que las mujeres tienen dificultades, aunque se ha avanzado en la temática.
Documento. Sobre la situación de los presos federales.

