Temas del día:

Crecen los homicidios por enfrentamiento territorial

En 2013, hubo 90 muertes y en 2014, disminuyeron a 86. Pero de 43 asesinatos por violencia urbana se pasó a 54 víctimas.

04 de enero de 2015 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Crecen los homicidios por enfrentamiento territorial
Marqués Anexo. Un barrio con demasiados jóvenes muertos por enfrentamientos (Antonio Carrizo/Archivo).

"Hoy, los jóvenes dicen que saben que no van a vivir mucho, la persecución policial no los desalienta. 'Si robo o no, no importa, porque me persiguen igual', aseguran". Estas palabras publicadas por este diario pertenecen a la antropóloga social Natalia Bermúdez (investigadora del Conicet), quien desde hace años recorre los barrios de la ciudad de Córdoba. En otras palabras, entre los adolescentes de sectores signados por la violencia, la idea de la muerte prematura es, si se quiere, una tendencia que tiende a la "normalidad". Las estadísticas así lo demuestran. Pero hay funcionarios ilusos que al inaugurar una canchita de fútbol creen que como por arte de magia la violencia desaparece de sectores donde las diferencias se solucionan a tiro limpio, como viene sucediendo en Marqués Anexo. En esa barriada hay una lista interminable de chicos de 15, 16, 17 o pocos años más que mueren como "moscas" por divisiones de territorio, enfrentamientos entre bandos rivales o diferencias por cuestiones del momento.El peor rostro de la violencia callejera está marcado por muertes absurdas, que crecen como la cotización del dólar paralelo. Y para muestra basta comparar datos entre la estadística de 2013 y la de 2014. En todo 2013, hubo 90 homicidios en la ciudad de Córdoba, 43 de los cuales se vincularon con la violencia urbana. Entre el 1° de enero y el 31 de diciembre de 2014 sumaron 86 los homicidios en la ciudad de Córdoba, con la particularidad de que 54 se vinculan con la violencia urbana. Si bien 2014 concluyó con una cifra apenas inferior en el total de homicidios, los hechos vinculados a la violencia callejera superaron la marca de 2013, con 49 casos sobre 46.En el curso de 2013, 65 por ciento de los homicidios ocurrió entre personas conocidas y sólo 33 por ciento estuvo vinculado a otro delito. Otro dato revelador de un estudio realizado por el Observatorio de Seguridad Ciudadana (reconocido por el Banco Interamericano de Desarrollo y la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito), dirigido por la exministra de Seguridad de la provincia, Alejandra Monteoliva, es que en el 84 por ciento de los asesinatos, la distancia entre el lugar del hecho y la residencia de la víctima o el victimario era de menos de mil metros (10 cuadras). Esto vuelve a marcar cómo la violencia entre pares se dirime en el mismo territorio, cuyo control termina siendo la raíz de los enfrentamientos. La droga Estos datos concuerdan con un análisis que realizó este diario a comienzos de año, al relevar todos los crímenes de 2013, de donde surge que en la mayoría de las tragedias de violencia urbana participaron (y participan) motos. No se puede soslayar tampoco la influencia que tiene el negocio de la droga en barrios donde reina la anarquía y la venta al menudeo no es controlada por capos del narcotráfico.Los dealers (vendedores) son chicos que se enfrentan con amigos, vecinos o compañeros del colegio. Un análisis de los ajustes de cuentas o riñas que tiñen de sangre las calles cordobesas, arroja que los más expuestos a engrosar la lista de muertos son los jóvenes de entre 16 y 25 años.Y existe un código no escrito compartido, una suerte de conducta colectiva de este grupo etario que convive con la violencia. Llegado el momento de hablar por qué recibieron un balazo o una puñalada y terminan en la guardia del Hospital de Urgencias, todos se llaman a silencio. No pueden recordar bien qué fue lo que sucedió o cuando fueron agredidos. O mienten porque tienen algo que esconder y prefieren arreglar cuentas cuando salgan del hospital y lejos de la Policía.Este extraño pacto de los pandilleros no permite saber a ciencia cierta el origen de tanta violencia. Por eso, pocas veces figura en los análisis criminológicos oficiales. Quizá hay quienes creen que con actos pomposos se puede revertir un fenómeno que se ha hecho carne en sectores de la juventud cordobesa.