Córdoba, la ciudad de los cables pelados
El canal de desagüe de esa zona, en Juan B. Justo y Saavedra Lamas, está cubierto de malezas y crecieron dos árboles en su interior. Por ello, el agua inunda siempre el semáforo.
–Si se cansa de caminar, Cacho, mejor se toma un bondi. O un taxi, si le da el bolsillo. –¿Qué pasa? Suena como si estuviera en una campaña contra la actividad física o los paseos al aire libre, justo ahora que llega la mejor época del año.–No lo tome así. Mejor lo adopta como una cuestión de supervivencia, Cachito.–¿Supervivencia? Si dicen que caminar es salud, que mejora el engranaje coronario y libera las endorfinas necesarias para no andar embroncado todo el día.–Eso es verdad, pero para hacerlo necesitamos un buen relevamiento del terreno, Cacho.–¡Eh! ¿No está exagerando? ¿Para qué tomar tantas medidas? ¿Lo dice por la inseguridad? ¿Por los motochoros?–Bueno, no es un tema menor. Es cierto que si sale a caminar por algunas zonas, es posible que sufra un susto. Pero, en realidad, hago foco en otra cuestión, Cacho.–Desembuche...–Le digo que si usted sale a caminar y, como es posible, se cansa o necesita dar un resople para que le llegue más aire a los pulmones, tendrá que medir dónde se apoya o en qué banco o brocal se sienta.–Me parece que sigue exagerando.–Para nada, y peor si lo hace en días de viento o lluvia.–Ya me está asustando.–Y no es malo asustarse. Según lo que vimos el lunes en el diario, Córdoba parece una ciudad que deja fluir su energía, Cacho.–Ah, lo entiendo. Lo dice por la cantidad de cables sueltos.–Sí, como una ciudad de cables pelados, pero no sólo en el sentido figurado de nervios crispados, Cacho. Vivimos en una urbe que parece guardar siempre una sorpresa traicionera.–Claro, recuerdo lo de ese joven, Luciano Guzmán, que el sábado 4 de este mes se apoyó en un semáforo y murió electrocutado.–Aunque no lo crea, el canal de desagüe de esa zona, en Juan B. Justo y Saavedra Lamas, está cubierto de malezas y crecieron dos árboles en su interior. Por ello, el agua inunda siempre el semáforo.–Y parece que nadie hace nada.–Cuando murió electrocutado el chico Juan Aciar, en 2009, al tomarse de un canasto de basura, su madre, Sandra Meyer, comenzó a detallar los peligros de este tipo y a publicarlos en las redes.–¿Y qué respuesta obtuvo?–Por lo visto en el relevamiento fotográfico, casi nada, Cacho. Los cables siguen pelados, pero parece que la energía no llega a quienes deben prevenir.

