La cordillera lo esperó y, con casi 81 años, escaló el volcán Lanín
Es un cordobés de Almafuerte que hace 55 años tuvo una última y accidentada incursión en la alta montaña. Ahora, regresó a la cordillera de los Andes y vivió un momento de gloria.
Almafuerte. Alberto Angeleri, un vecino de la ciudad de Almafuerte que en pocos días cumplirá 81 años, escapa al molde de un adulto mayor. Y escapa subiendo. Mejor dicho, escalando montañas. El hombre acaba de ascender los 3.770 metros de altura del volcán Lanín, en la cordillera de los Andes, junto a sus sobrinos y sobrinos nietos. "Estoy acostumbrado al esfuerzo", contó a este diario desde Bariloche, donde aprovechó para visitar a una hija y descansar un poco. Alberto apuntó que en su rutina diaria se destacan las caminatas, el trote y el golf. Otro hobby que lo mantiene muy activo es la pesca con mosca, que le exige remontar los ríos de montaña."La hazaña de este andinista es importante por dos cosas: subir esa altura a los 80 años no es nada fácil, y porque en su caso representa su reconciliación con las montañas después de 55 años", contó Miguel Coranti, de Alto Rumbo, la empresa del Valle de Calamuchita que organizó el viaje. En enero de 1958, Alberto estuvo perdido 11 días, en condiciones adversas, en la montaña Ojos del Salado, en Catamarca, a casi siete mil metros de altura. Su historia inspiró el documental Aquí estoy , estrenado recientemente.Justamente fue la reciente celebración del cincuentenario de ese viaje, en un museo de Fiambalá, lo que le devolvió las ganas de volver a escalar. Su grupo, hace más de medio siglo, fue la segunda expedición argentina en hacer cumbre en ese pico, lo que fue considerado como una proeza en ese momento.Por el sufrimiento y el mal recuerdo de aquella experiencia abandonó las escaladas en alta montaña por completo. "Me quise olvidar totalmente", contó. Incluso, hace poco tiempo que sus familiares más cercanos supieron muchos de los penosos detalles de aquella expedición, en la que, por congelamiento, perdió todos los dedos de un pie y varios del otro.Después de aquel encuentro, generó un cambio en si mismo. Comenzó a practicar de nuevo montañismo, junto a sus sobrinos. Varios ascensos al cordobés Champaquí representaron la vuelta. Finalmente, el sábado pasado, hicieron cumbre en el Lanín, en Neuquén, en una travesía cuyo ascenso reviste complejidad. "No fue fácil". "Es un cono volcánico de 60 grados, con mucho ángulo, hay que avanzar sobre la escoria volcánica y piedra suelta, lo que no permite un ascenso fácil", relató, emocionado. "Ya estoy acostumbrado al esfuerzo, pero llegar a la cumbre con mis sobrinos y a mi edad no fue fácil. Lo logramos y estoy muy contento", señaló. Alberto.Descartó que lo haya sentido como una revancha de lo ocurrido hace medio siglo en Fiambalá. "Aquello fue otra cosa, no había oxígeno, era el doble de alta y eran otras condiciones, más adversas", dijo con la mayor naturalidad. "Soy una excepción a la regla", reconoció feliz por su actividad cuando los 80 ya pasaron.
Fuerza
Alberto Angeleri. Está próximo a cumplir 81 años. Además de escalar, trota y juega al golf.El tiempo cura. En 1958, estuvo extraviado 11 días en una montaña de Catamarca y perdió todos los dedos de un pie.Ascenso. Volvió a la cordillera para escalar el volcán Lanín, de 3.770 metros de altura. Dijo que no lo sintió como una revancha por lo sucedido.

