Los controles no alcanzaron para evitar la muerte de Augusto
El 25 de enero un jet ski atropelló en Embalse a un bote de goma en el que iban dos adolescentes.
Augusto Santa Cruz, el chico de 13 años que resultó gravemente herido al ser colisionado por una moto de agua en Embalse el pasado 25 de enero, falleció ayer en Río Cuarto. Estaba internado desde entonces en terapia intensiva en estado de coma farmacológico. El adolescente había sufrido traumatismo de cráneo y de tórax, con edema cerebral y afectaciones severas en los pulmones y la zona renal.Su primo Leandro, de 14 años, que también fue golpeado en la misma colisión, está ya recuperado y a punto de ser dado de alta.El accidente se registró en el balneario El Ceibo, sobre el lago Embalse, cuando Augusto y Leandro navegaban en un pequeño bote de goma, remolcados por una soga desde un jet ski conducido por familiares. En ese momento, otra moto de agua similar impactó contra ellos. Los jóvenes fueron trasladados al hospital de Santa Rosa de Calamuchita y luego derivados a Río Cuarto, donde residen.El jet ski que los impactó era conducido por una menor de 17 años, oriunda de Villa María. Según señalaron fuentes policiales, el vehículo en realidad era de otra familia que se lo prestó a la joven, que no tenía carnet náutico habilitante para conducir. Por ser menor de edad, su identidad no puede ser publicada. Según trascendió, su familia mantuvo cotidiano contacto con la de las víctimas. Controles complicados. Bomberos del cuartel de Embalse estuvieron entre los rescatistas que asistieron a Augusto apenas fue atropellado. Ayer se mostraban también apesadumbrados con la noticia del fallecimiento del joven. "Tenía un golpe muy fuerte en la cabeza y en el pulmón", recordó el suboficial inspector Luis Parejas. Ese domingo –como todos en plena temporada– la playa El Ceibo estaba repleta de gente y muchas embarcaciones navegaban por el lago. El sitio es uno de los más concurridos en ese lago del Valle de Calamuchita. El accidente se registró fuera de la zona boyada en la que se impide circular a lanchas y motos de agua, para protección de los bañistas."Pese a los controles, la gente no hace caso. No respetan, por ejemplo, que deben navegar a velocidad mínima hasta los 200 metros de la costa, donde recién pueden hacerlo más rápido", señaló el bombero Parejas.Subrayó que inspectores de Seguridad Náutica de la Provincia están de forma casi permanente en esa costa, al igual que bomberos, y que los fines de semana se refuerza la seguridad tanto dentro como fuera del lago con el aporte adicional de agentes policiales.Parejas comentó que de todos modos es frecuente ver menores piloteando embarcaciones, a pesar de que intentan sancionarse esas infracciones. "Pasa lo mismo con los cuadriciclos; nos cansamos de ver a chicos al volante, entre la gente. Parece que los padres no se dan cuenta del riesgo a los que someten a sus hijos de que se accidenten o de que provoquen accidentes", añadió.De hecho, en los balnearios más concurridos de varios lagos se observan en los últimos años más operativos de control que décadas atrás, en los que eran casi inexistentes. Sin embargo, la cantidad de vehículos circulando por el agua también se ha multiplicado en forma notoria.

