Con los muertos, el problema se complica más
La muerte está presente a diario entre los médicos que trabajan en un brote de Ébola, asegura Claudia Ermeninto.
La muerte está presente a diario entre los médicos que trabajan en un brote de Ébola, asegura Claudia Ermeninto. "La situación en que llegan los pacientes es tremenda. Llegan con mucho miedo y de tanta hemorragia están hipovolémicos y en estado de shock . Muchas veces mueren antes de llegar al hospital", relata.Cuando fallecen, el problema no se termina porque el virus se hace más virulento.El problema es que esto ocurre en grupos étnicos que tienen por costumbre preparar los cadáveres.Los lavan, los vendan y todo el poblado se reúne para saludar al fallecido. El riesgo de contagio es alto."Al principio cremábamos los cadáveres, pero eso generaba rechazo en la población. En algunos casos tuvimos que evacuar el puesto sanitario", cuenta.Y agrega: "Luego resolvimos dejar pasar a un familiar y vestirlo con las medidas de bioseguridad para que presencien el proceso que hacemos en el paciente", precisa.Claudia cuenta que los cadáveres son clorados y colocados en un saco mortuorio sellado. Así se los entrega a los familiares."Lo que pasa es que las personas negaban que sea su familiar, 'su muerto'. Terminaban abriendo el saco, con la posibilidad de contagio. Ahora agregamos una especie de ventana para que se pueda ver la cara del fallecido", detalla.

