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Ciencia. Cómo se generan las expresiones espontáneas del rostro y por qué se habla de los dos cerebros

Un estudio revela que los gestos faciales no dependen de sistemas cerebrales separados, sino de una jerarquía neuronal coordinada que se activa antes del movimiento.

13 de enero de 2026 a las 03:34 p. m.
Cómo se generan las expresiones espontáneas del rostro y por qué se habla de los dos cerebros
Adiós al mito de los dos cerebros: así se forman las expresiones espontáneas de tu cara. (Europa Press)

Las expresiones faciales son una de las formas de comunicación más rápidas y potentes en los seres humanos. Un gesto mínimo (una sonrisa cortés, un ceño fruncido o una mueca de desaprobación) puede transmitir emoción, intención y significado social en apenas una fracción de segundo. Durante décadas, la neurociencia sostuvo que estas expresiones se generaban a partir de dos sistemas cerebrales distintos. Una nueva investigación pone en duda ese modelo.

Un trabajo conjunto de la Universidad Rockefeller, en Estados Unidos, y la Universidad Hebrea de Jerusalén, en Israel, demuestra que el cerebro no separa de forma rígida las expresiones voluntarias de las emocionales.

El estudio, dirigido por los profesores Winrich A. Freiwald y Yifat Prut, fue publicado en la revista científica Science y redefine cómo se producen los gestos faciales espontáneos.

El origen del “mito de los dos cerebros”

La teoría clásica sostenía que las áreas laterales del lóbulo frontal controlan los movimientos faciales voluntarios, como sonreír de manera consciente, mientras que las áreas mediales se encargan de las expresiones emocionales automáticas. Esta idea se basaba, en gran medida, en observaciones clínicas de pacientes con lesiones cerebrales localizadas.

Sin embargo, ese enfoque no explicaba por completo la riqueza y flexibilidad de la comunicación facial, especialmente en contextos sociales complejos.

Qué descubrió el nuevo estudio

Los investigadores midieron de forma directa la actividad de neuronas individuales en ambas regiones del cerebro. El resultado fue claro: tanto las áreas laterales como las mediales participan en la generación de gestos faciales, ya sean voluntarios o emocionales.

Además, estas regiones comienzan a mostrar patrones de actividad mucho antes de que el movimiento facial sea visible. Es decir, el cerebro se prepara para comunicar incluso antes de que el rostro se mueva.

Una jerarquía neuronal, no dos sistemas separados

Según el estudio, las expresiones faciales surgen de una jerarquía neuronal continua, organizada en el tiempo. Algunas señales cerebrales son dinámicas y cambian rápidamente, acompañando la secuencia muscular del gesto. Otras son más estables y persistentes, y aportan información sobre la intención o el contexto social.

Esta combinación permite que el cerebro genere expresiones coherentes con la situación: espontáneas o deliberadas, sutiles o evidentes, pero siempre ajustadas al entorno social.

Por qué las expresiones no son simples reflejos

Los autores señalan que los gestos faciales no deben entenderse como reflejos automáticos ni como decisiones aisladas. Son acciones sociales complejas, resultado de múltiples regiones cerebrales que trabajan en paralelo y aportan distintos “códigos” basados en el tiempo.

La comunicación facial está profundamente integrada con la emoción, la intención y la acción y su preparación comienza mucho antes de que se active un músculo del rostro.

Al demostrar que no existen dos “cerebros” separados para las expresiones, el estudio abre nuevas líneas de investigación sobre el comportamiento social y la comunicación no verbal. También puede tener implicancias en el estudio de trastornos neurológicos y psiquiátricos que afectan la expresión emocional.

“Los gestos faciales pueden parecer simples”, explican los investigadores, “pero la maquinaria neuronal que los produce está altamente estructurada y se pone en marcha mucho antes de que el movimiento ocurra”.