Cómo reacciona el turista ante la crecida de ríos serranos
Testimonios de una tarde en la que todos debieron dejar la costa de un balneario cercano a Santa Rosa. La utilidad de atender señales y acatar advertencias.
Santa Rosa de Calamuchita. El promedio indica que casi un tercio de los días de enero puede venir con lluvias. Y las escenas en las sierras se repiten cuando el agua de arriba se suma a la que circula por los ríos.
Esta es una historia modelo: la gente disfrutaba del río, del sol y de la frondosa arboleda del concurrido balneario La Olla, cerca de Santa Rosa, cuando el caudal comenzó a ensancharse y a arrastrar ramas, algunas botellas y otros objetos, señales que indicaban que había comenzado a crecer. Un policía advertía de la dinámica natural que se produce cuando llueve en las sierras o crecen los afluentes, pero que mucha gente, oriunda de otros lugares, desconoce.
Siempre es recomendable, en estos casos, alejarse de la costa para evitar inconvenientes.
“¿Abrieron las compuertas que empezó a correr tanta agua?”, preguntaba la bonaerense Liz Besada, cargando reposera y dos termos. No conocía que aguas arriba allí no existe dique alguno. El agua que llega es la que recaudan los arroyos serranos.
La Olla es un balneario con buena sombra donde el río dibuja una gran pileta natural, de agua cristalina. De un lado, una playa de arena; del otro, grandes piedras que arman trampolines naturales.
Unos y otros. Lo que para lugareños o visitantes frecuentes es una circunstancia normal del río, para muchos otros se trata de una situación extraña.
No siempre ocurre, pero en este caso la gente obedeció el mandato. Comenzó a vestirse, a plegar sillas y armar bolsos. Aunque varios parecían dudar de la justificación. En prolija fila, comenzó un éxodo con niños en carritos, reposeras, heladeritas, salvavidas y baldes de juego. Muchos decidieron dejar la arena pero esperar apenas un poco más allá.
Fue el caso de Jorge Tebes (58), su mujer Susana (52), su hijo Guido (20) y la novia Sofía Candú (20), que abandonaron el partido de chinchón en la arena pero siguieron la mateada arriba del puente, desde donde no se perdieron de ver la creciente. Oriundos de La Pampa, eligen cada verano Córdoba para pasar las vacaciones. “Santa Rosa es una buena base para visitar toda la región”, señaló.
Adriana y Javier tienen casa en Santa Rosa y son anfitriones, por estos días, de dos familias más, de Córdoba y Río Negro. “Somos cordobeses radicados en Buenos Aires, y a esta casa solemos invitar a familiares y amigos de distintos lugares”, contaron. La crecida del río no los sorprendió. Continuaron la ronda de charla y mate sobre el puente, con sombrilla incluida. El sol seguía e invitaba a reacomodarse para aprovechar un rato más, donde sea.
Un grupo de bonaerenses, alojado en Villa Yacanto, se dedicó a recorrer ríos serranos esta semana. Por primera vez observaban una creciente. Y les tocó ver una leve.
A los que no frecuentan las sierras les cuesta entender que aunque no llueva donde están, puede haber sucedido antes, en gran medida, en la zona alta. Y que hay que estar atento a las señales. Las crecidas avisan, y hay que tenerles respeto. En ocasiones extraordinarias, pero posibles, pueden ser una pared de agua que se lleva lo que encuentra a su paso.

