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Salud intestinal. Comer ultraprocesados también daña la flora intestinal: qué mostró un nuevo estudio

Un equipo científico español comprobó que los alimentos ultraprocesados reducen las bacterias beneficiosas del intestino y afectan el metabolismo energético. Qué comer para proteger la microbiota, según los expertos.

27 de junio de 2025 a las 10:37 a. m.
Comer ultraprocesados también daña la flora intestinal: qué mostró un nuevo estudio
Alimentos ultraprocesados ganan más espacio en la mesa de las familias latinoamericanas.

Los alimentos ultraprocesados están cada vez más presentes en la dieta diaria. Su practicidad, su sabor atractivo y su larga vida útil los convierten en opciones frecuentes en todo el mundo. Pero detrás de su apariencia inofensiva, estos productos pueden estar afectando seriamente la salud, más allá de lo que muchos imaginan.

Un nuevo estudio español, realizado por el Centro de Investigación Biomédica en Red del Instituto de Salud Carlos III junto a la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH), reveló que el consumo frecuente de ultraprocesados deteriora la flora intestinal, sobre todo en adultos mayores con sobrepeso u obesidad.

Menos bacterias buenas, más riesgo de inflamación

El estudio se centró en analizar el impacto de los ultraprocesados en la microbiota intestinal, clave para el funcionamiento del sistema inmunológico, la digestión y el metabolismo. A través de muestras de heces y evaluaciones clínicas, los investigadores comprobaron que quienes consumían más alimentos ultraprocesados tenían una menor concentración de bacterias beneficiosas y metabolitos esenciales.

Uno de los hallazgos más relevantes fue la baja concentración de ácido pipecólico, un aminoácido producido por bacterias intestinales que actúa como modulador del sistema inmune. Su deficiencia puede favorecer procesos inflamatorios sostenidos, relacionados con enfermedades metabólicas y cardiovasculares.

No es sólo obesidad: la microbiota también se resiente

El estudio incluyó a 385 personas de entre 55 y 75 años, todas con sobrepeso u obesidad y al menos tres factores de síndrome metabólico. A lo largo de un año se comparó la evolución de dos grupos: uno que siguió con su dieta habitual y otro que adoptó el programa PREDIMED-Plus, basado en una dieta mediterránea hipocalórica, actividad física y apoyo conductual.

Los resultados fueron contundentes: quienes redujeron el consumo de ultraprocesados y aumentaron la ingesta de fibra mejoraron su flora intestinal, disminuyeron su índice de masa corporal y redujeron su circunferencia abdominal. Además, mostraron una mayor presencia de ácido pipecólico en sus muestras.

Qué comer para cuidar la flora intestinal

Según Sandra González Palacios, investigadora del grupo EPINUT UMH, para estimular la producción natural de ácido pipecólico es clave incluir en la dieta alimentos ricos en lisina, como:

  • Legumbres (lentejas, garbanzos)
  • Frutos secos sin procesar
  • Pescado azul
  • Huevos
  • Cereales integrales

También enfatizó que hinchazón no es lo mismo que inflamación. Mientras la primera es una molestia digestiva ocasional, la segunda puede ser un proceso crónico y perjudicial que pasa desapercibido.

La dieta mediterránea, una aliada comprobada

Los expertos coinciden en que la dieta mediterránea sigue siendo el patrón alimenticio más respaldado científicamente por sus efectos antiinflamatorios. Combinada con ejercicio físico, buena hidratación, y evitando tabaco y alcohol, mejora la salud intestinal y metabólica a largo plazo.

No obstante, los autores aclaran que, aunque este estudio observacional aporta evidencia sólida, aún se requieren más investigaciones para confirmar las asociaciones y establecer una relación causal directa entre ultraprocesados y deterioro de la microbiota.