Bienestar emocional. Comer con niños mejora la alimentación y reduce la soledad en adultos mayores, según un estudio

Una investigación en España detectó que las personas mayores comen mejor y se sienten más activas cuando comparten las comidas con chicos pequeños. Las principales claves del estudio.

14 de mayo de 2026 a las 02:29 p. m.
Comer con niños mejora la alimentación y reduce la soledad en adultos mayores, según un estudio
Los niños aprenden hábitos saludables y los mayores se alimentan mejor cuando comen juntos, según un estudio.

Compartir la mesa entre generaciones puede tener beneficios mucho más profundos que el simple acto de comer. Un estudio realizado en España concluyó que los niños aprenden hábitos alimentarios saludables y los adultos mayores mejoran su alimentación y bienestar emocional cuando comparten almuerzos y rutinas cotidianas.

La investigación, desarrollada por la Universidad de Granada, Nestlé y la organización Macrosad, analizó durante cuatro meses un programa piloto intergeneracional en el que participaron 22 adultos mayores de entre 74 y 94 años y 22 niños de entre 2 y 3 años.

El proyecto se llevó adelante en el Centro Intergeneracional de Referencia de Macrosad, en la localidad de Albolote, Granada, donde cuatro veces por semana ambos grupos compartieron comidas, actividades y espacios de convivencia.

Los mayores comieron mejor y desperdiciaron menos comida

Los niños aprenden hábitos saludables y los mayores se alimentan mejor cuando comen juntos, según un estudio.
Los niños aprenden hábitos saludables y los mayores se alimentan mejor cuando comen juntos, según un estudio. (Imágenes generadas con IA )

Uno de los resultados más destacados fue la mejora en los hábitos alimentarios de las personas mayores.

Según los investigadores, se registró una reducción significativa en el desperdicio de alimentos, especialmente en el segundo plato.

Además, el 75% de los adultos mayores aseguró haber consumido más pescado durante el programa que cuando compartían las comidas con personas de su misma edad.

Los especialistas atribuyen este cambio al efecto motivador que generó la interacción diaria con los niños durante las comidas.

Los niños aprendieron más sobre alimentación saludable

El estudio también detectó mejoras en los hábitos y conocimientos nutricionales de los más chicos.

Al finalizar la experiencia, el 100% de los niños participantes mostró una capacidad tres veces mayor para diferenciar alimentos saludables de aquellos menos recomendables en comparación con otros niños que no participaron del comedor intergeneracional.

Para trabajar estos contenidos, el programa utilizó el método Nutriplato, desarrollado por Nestlé y el Hospital Sant Joan de Déu, orientado a promover una alimentación equilibrada en la infancia.

El impacto emocional: menos soledad y más bienestar

Los niños aprenden hábitos saludables y los mayores se alimentan mejor cuando comen juntos, según un estudio.
Los niños aprenden hábitos saludables y los mayores se alimentan mejor cuando comen juntos, según un estudio. (Imágenes generadas con IA )

Más allá de la alimentación, la experiencia también mostró efectos positivos sobre el bienestar emocional de los adultos mayores.

Las entrevistas realizadas durante la investigación revelaron que los participantes se sintieron más activos, útiles y emocionalmente acompañados después de integrarse al proyecto.

"El comedor intergeneracional se convirtió en un espacio de compañía frente a la soledad y reforzó la autoestima y la autonomía de las personas mayores", señalaron los responsables del estudio.

Los investigadores destacaron que muchos adultos asumieron un rol de guía y acompañamiento hacia los niños, lo que fortaleció su sensación de utilidad social.

Un modelo que busca extenderse

El proyecto fue diseñado por un equipo multidisciplinario integrado por investigadores, profesionales y familiares.

La propuesta se organizó sobre cuatro ejes:

  1. nutrición y alimentación
  2. cuidado relacional
  3. curso vital
  4. espacios transformativos

Para Mariano Sánchez, director de la Cátedra Macrosad de Estudios Intergeneracionales de la Universidad de Granada, la experiencia demuestra que los vínculos entre generaciones pueden tener impacto concreto sobre la salud y la calidad de vida.

Desde Nestlé señalaron además que el aprendizaje es bidireccional, ya que los niños desarrollan empatía y habilidades sociales mientras que los adultos mayores recuperan protagonismo y sentido de pertenencia.

Los responsables del estudio consideran que este tipo de iniciativas podría convertirse en una herramienta útil para combatir la soledad en adultos mayores y promover hábitos saludables desde la infancia.