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Claves para conocer el mundo sin enfermarse

Viajar puede conllevar riesgos para la salud, en especial si se trata de destinos exóticos o si la persona tiene dolencias crónicas. Una consulta previa puede prevenir muchos inconvenientes.

07 de enero de 2014 a las 09:31 a. m.
Redacción La Voz
Claves para conocer el mundo sin enfermarse
Egipto. En destinos como este se recomienda cuidado con el agua que se bebe y con las comidas que se consumen (AP).

Durante los períodos de vacaciones, con distancias que se acortan cada vez más gracias a los aviones, son muchas las personas que deciden viajar a otros países. E incluso son cada vez más los que se animan a los destinos lejanos, poco usuales o exóticos, según muestran las tendencias turísticas actuales. India y Nepal; el sudeste asiático (Tailandia, Vietnam y Camboya); y China y Hong Kong son los principales destinos no tradicionales solicitados hoy en Córdoba, seguidos por Dubai, de acuerdo con información proporcionada por agencias de viaje locales. Pero hasta un lugar clásico como el Caribe puede ocasionar inconvenientes, por el tipo de comidas y el agua, y por las enfermedades transmitidas por picaduras de insectos.En muchos casos por placer (como en general sucede en esta época del año), y otras veces por trabajo, lo que está claro es que los viajes someten a las personas a diversos factores que pueden implicar un riesgo para su salud, en particular si no se toman previamente algunas precauciones."El riesgo de enfermar durante un viaje se vincula con el destino elegido, pero también con otros factores como el estado de salud del viajero, el propósito y duración del viaje, la época del año y el tipo de alojamiento escogido", advierte Ángel Mínguez, jefe de Infectología del Hospital Misericordia, y también responsable de la flamante área de Medicina del Viajero que funciona en el establecimiento.El profesional señala, además, que también influyen las conductas y el estilo de vida de la persona.Otra cuestión no menor, según destaca el director del Misericordia, Fernando Ulloque, es que ciertas enfermedades contraídas por quienes viajan pueden no sólo afectar en forma individual a los viajeros, sino también tener repercusión en toda la comunidad, ya que pueden ser la vía de ingreso y de propagación de distintos agentes patógenos que antes no estaban presentes en el lugar de origen del viajero. Consultar antes, lo ideal En ese contexto, y ante la realidad de que en el mundo cada año millones de personas se trasladan de un continente a otro, la medicina del viajero se ocupa de prevenir las enfermedades que pueden ocurrir durante un viaje, y también, luego de realizarlo, de diagnosticar y tratar las dolencias que fueron adquiridas durante su transcurso. "Ante un viaje a otro país, lo ideal es hacer una consulta con el médico de cabecera aún cuando no se tenga un problema puntual de salud, para informarse sobre las medidas de prevención que es prudente tomar ante el destino elegido, como la aplicación de algunas vacunas", señala Ulloque.En tal sentido, Mínguez subraya que esa visita es imprescindible para quienes tienen alguna enfermedad de base (como hipertensión, diabetes, problemas cardíacos, etcétera), ante un embarazo, y también para los viajeros que visitarán destinos exóticos."En el primer caso, lo ideal es consultar al médico de cabecera y, en el caso de que se proyecte viajar a lugares no habituales, se recomienda consultar en Medicina del Viajero", indica el infectólogo. Problemas más frecuentes De acuerdo con Mínguez, los inconvenientes de salud más frecuentes entre quienes viajan son los accidentes de tránsito, así como luxaciones y quebraduras de miembros inferiores; los problemas vinculados a la alimentación y al consumo de agua no segura, que dan origen a la diarrea del viajero; la exposición excesiva al sol; y la imprevisión sobre la medicación habitual. "Es fundamental en cada viaje llevar la cantidad de medicamentos necesaria para toda la duración del viaje, y no transportarlos todos juntos por si una valija se extravía o se demora, además de tener una receta médica con las drogas originales por si se pierden", aconseja el especialista."Y también es básico contar con un seguro de asistencia al viajero que sea adecuado para el destino", afirmó.Con respecto a la alimentación, Mínguez recomendó consumir sólo agua segura, en particular embotellada, y asegurarse de que hielo, jugos y licuados estén hechos con agua potable.También aconsejó evitar las comidas crudas o semicrudas, los alimentos que se venden en forma ambulante y aquellos que puedan haber perdido la cadena de frío."También es muy importante prevenir las picaduras de insectos, que pueden transmitir distintas enfermedades como el dengue, la malaria o la fiebre amarilla", subrayó.Un caso especial son los bebés y los niños pequeños que, según advierte el Ministerio de Salud de la Nación en la web sobre salud del viajero, son más vulnerables a la deshidratación, por lo cual las enfermedades gastrointestinales suelen ser más graves en ellos.Para prevenir estas enfermedades, se recomienda garantizar que sólo consuman agua segura y alimentos bien cocidos, así como mantener el amamantamiento durante todo el viaje. Además, si el destino es tropical, se aconseja tomar precauciones para evitar los efectos nocivos de la exposición solar (deshidratación, golpe de calor o quemaduras). A la vuelta Evaluar al regreso que las personas hayan vuelto sanas, o diagnosticarlas y tratarlas si contrajeron alguna enfermedad, es también parte de la medicina del viajero. "Si al regreso del viaje aparecen síntomas, es necesario realizar una consulta con un especialista, en especial si no se trata de un cuadro pasajero", indica Mínguez.En tal sentido, y en particular si se retorna de zonas donde se registran brotes de dengue (como ocurre en muchos países de la región), se debe estar atento a los síntomas compatibles con la enfermedad.Entre ellos, se puede mencionar fiebre, dolor detrás de los ojos, dolor de cabeza, dolor muscular y de articulaciones, náuseas y vómitos, cansancio intenso, aparición de manchas en la piel, sangrado de nariz y encías.En ese caso, es necesario acudir sin demoras al médico, tanto para recibir el tratamiento adecuado como para evitar que, a partir de casos importados de la enfermedad, pueda generarse un brote autóctono de la dolencia.

Cinco consejos para volver sano

Consulta previa. En el Hospital Misericordia se creó en agosto pasado el área de Medicina del Viajero, que depende del servicio de Infectología. Allí se brinda asesoramiento personalizado según el destino elegido y la condición de salud y las características de los viajeros, en forma gratuita. El área funciona de lunes a viernes de 9 a 13, pero se recomienda hacer un primer contacto por mail ([email protected]) con los datos básicos del viaje planeado, para programar un turno.

Vacunas. Se debe prever con tiempo la aplicación de las vacunas necesarias para el destino elegido. Además, se recomienda revisar que esté completo el esquema de vacunación de niños y adultos y, si no es así, aplicar las dosis que faltan antes del viaje. En el caso de los adultos, son la Doble Adultos, sarampión, rubéola y hepatitis B.

Seguro. Contar con un seguro de asistencia al viajero es necesario para garantizar atención médica en el lugar de destino. En muchos países la asistencia sanitaria no es gratuita.

Alimentación. Las enfermedades de transmisión alimentaria son, junto con los accidentes de tránsito, los problemas más frecuentes que sufren los viajeros. Suelen originarse en la ingesta de comida o agua contaminada. Para prevenirlas, se recomienda evitar las comidas crudas, la que se vende en la calle y la que pueda haber perdido la cadena de frío. También, beber agua preferentemente embotellada.

Sol y picaduras. Cuidarse del sol, del calor excesivo y de la deshidratación, en particular en destinos tropicales. Prevenir las picaduras de mosquitos con repelentes, ya que son la vía de transmisión de enfermedades como dengue, malaria y fiebre amarilla.