Ciencia. Científicos de la UNC detectan glifosato en saliva humana por primera vez a nivel mundial

Un estudio pionero realizado en una ciudad agrícola de la provincia de Córdoba halló rastros del herbicida y su residuo (AMPA) en muestras de saliva de aplicadores y vecinos. El descubrimiento, que abre nuevas puertas para el monitoreo no invasivo de la exposición a agroquímicos, reveló que el 100% de los trabajadores del sector analizados presentaron el químico en su organismo.

12 de marzo de 2026 a las 01:42 p. m.
Científicos de la UNC detectan glifosato en saliva humana por primera vez a nivel mundial
Fumigaciones.

Una reciente investigación de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), difundida originalmente por la agencia Unciencia, marca un hito en la ciencia ambiental al detectar por primera vez en el mundo la presencia de glifosato y su residuo metabólico, el ácido aminometilfosfónico (AMPA), en la saliva humana.

Este hallazgo, desarrollado por especialistas del Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Salud (Inicsa, UNC-Conicet), permite visualizar una nueva vía de análisis para comprender cómo se distribuyen estos compuestos en el cuerpo humano y facilita la realización de monitoreos poblacionales de forma menos invasiva.

Una metodología innovadora en el corazón agrícola

La exposición a herbicidas en Argentina es una problemática de larga data vinculada al modelo de siembra directa.

Sin embargo, la falta de registros científicos precisos sobre la exposición real de las personas motivó a la investigadora Iohanna Filippi a analizar muestras de habitantes de una localidad situada en la zona núcleo agrícola de Córdoba.

Lo que hace único a este trabajo, publicado en la revista Environmental Advances, es que además de las matrices tradicionales como sangre y orina, se incorporó el estudio de la saliva de 35 voluntarios.

Los participantes fueron divididos en dos grupos: 15 aplicadores de agroquímicos y 20 personas sin contacto laboral directo con el sector.

Los resultados fueron contundentes: el glifosato fue detectado en el 100% de los aplicadores y en el 65% del grupo de vecinos sin exposición laboral.

El enigma de las altas concentraciones

Uno de los puntos que más sorprendió al equipo de investigación fueron los niveles hallados en esta nueva matriz. “En la saliva encontramos concentraciones mucho más altas que en el resto de los estudios en los que se evaluó glifosato en orina y plasma. No estaba descrito en ningún lado y aún no hay una explicación de por qué el glifosato está tan presente allí”, señala Iohanna Filippi, integrante del Grupo de Epidemiología Ambiental del Cáncer y otras Enfermedades Crónicas en Córdoba (GEACC).

Las cifras promedio registradas fueron de 2,86 ng/ml en los trabajadores expuestos, frente a 0,38 ng/ml en los habitantes sin contacto directo.

Para garantizar la exactitud de estos datos, se empleó tecnología de alta complejidad, específicamente la cromatografía de gases acoplada a espectrometría de masas.

Estos hallazgos no solo ratifican la presencia del químico, sino que plantean interrogantes sobre su permanencia y distribución en el sistema digestivo y respiratorio superior.

Implicancias para la salud y el monitoreo futuro

El glifosato es el herbicida más utilizado en Argentina y ha sido clasificado por la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) como «probablemente carcinógeno para los humanos» (Grupo 2A), con una asociación positiva observada con el linfoma no Hodgkin.

“No podemos decir qué efecto producirá esto en la salud de las personas en las que se detectó el plaguicida solo con este análisis, se requieren más estudios al respecto. Es un tema sensible, nos interesa la salud de la población y, especialmente, la de los aplicadores debido a su mayor exposición”, aclara Filippi, enfatizando que el estudio funciona como una "foto del momento".

Un cambio de paradigma en la vigilancia ambiental

El uso de la saliva como matriz de análisis representa una ventaja logística y ética significativa para futuros estudios epidemiológicos, ya que es un método mucho menos invasivo que las extracciones de sangre.

Esto facilitará seguir de cerca la salud de comunidades rurales de manera más sencilla y directa.

Aunque el estudio sugiere que la ingesta a través de alimentos —según los niveles en orina— no representaría un riesgo inmediato bajo los estándares internacionales, la presencia generalizada en saliva obliga a repensar las normativas de distancia de fumigación y el control de la exposición ambiental en las localidades del interior.

Con este hito, la ciencia cordobesa aporta una herramienta clave para la protección de la salud pública frente al avance de los contaminantes ambientales.

Autores. Iohanna Filippi, Pilar Fernández, Joan Grimalt, Mariana Butinof, María Valeria Amé y Sonia Muñoz.

Instituciones. Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Salud (Inicsa) de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNC y Conicet; Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudio del Agua (IDAEA, CSIC) en Barcelona, España; Escuela de Nutrición (Facultad de Ciencias Médicas de la UNC) y Centro de Investigaciones en Bioquímica Clínica e Inmunología (Cibici) de la Facultad de Ciencias Químicas de la UNC y Conicet.