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Cerámica San Vicente: un desaliento tras otro

Esta micropyme de seis empleados, propiedad de Pablo Mohn y con sus padres como socios, tiene muchos problemas.

22 de octubre de 2012 a las 12:01 a. m.
Cerámica San Vicente: un desaliento tras otro
(José Gabriel Hernández/La Voz).

“Esto casi me costó el matrimonio”, confiesa Pablo Mohn (foto). Asegura que muchos meses viven del sueldo de docente de su esposa, porque él está casi obsesionado con que Cerámica San Vicente pegue el salto. Fue su abuelo el que empezó a cocinar cerámica roja en 1943, en lo que entonces era Pueblo de San Vicente. Hoy se construyó un complejo de departamentos al lado y sigue quemando los ladrillos con leña, como su abuelo. Ecogas nunca le dio gas industrial. Todo lo que fabrica, lo vende, y está convencido de que su negocio es bueno. Para hacer más, comenzó hace 10 años a diseñar un gran horno desmontable. Ecogas le aseguró el gas, pero después le dijo que no. Rediseñó el horno para electricidad. Epec le recomendó baja tensión, porque la empresa haría la obra, pero después le dijo que no. En paralelo, se presentó en el municipio para irse de San Vicente: tiene un terreno camino a Capilla de los Remedios. El municipio, en 2004, le dijo que la zona era rural y que no podría trasladarse allí, pero en 2008 le dijo que sí, que por adyacencia (están al lado de La Lácteo) puede ser industrial. “El gas pasa por la puerta, pero no me lo aseguran”, dice Pablo. “Hay media tensión, pero Epec tiene que hacer una estación transformadora, que no sé si hará”, dice. En 2011 debía tener el galpón y el horno, pero tiene sólo la fundación. “Empecé con el galpón, pero cortaron las columnas y las robaron”, dice. También se llevaron el poste de la luz. “Acá no puedo poner más plata y no puedo irme en etapas allá porque me roban”, dice resignado. Ahora puso en venta el camión para conseguir fondos. Con una facturación chica, nunca consiguió crédito y quiere acordar con el municipio nuevos plazos. “Y si me cierran, no sé, capaz que me hacen un favor. Pero todo esto se hace con sangre y pasión”, asegura.