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Carga impositiva: casi como los alimentos

En las bebidas sin alcohol, el 49,7 por ciento del precio son impuestos. La OMS pidió que se incrementaran.

20 de agosto de 2017 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Carga impositiva: casi como los alimentos
En la mira. La Organización Mundial de la Salud recomendó subir los impuestos a las bebidas azucaradas para desalentar el consumo. (La Voz)

Al responsabilizar a las bebidas azucaradas –como gaseosas y jugos– por el fuerte incremento de la obesidad y de la diabetes que se registra a nivel global, en octubre del año pasado, en el Día Mundial contra la Obesidad, la Organización Mundial de la Salud (OMS) instó a los gobiernos a que establezcan nuevos impuestos para esos productos, como medida concreta para desalentar su consumo.

De acuerdo con el informe de la organización, titulado “ Fiscal policies for Diet and Prevention of Noncommunicable Diseases ” (Políticas fiscales para la alimentación y la prevención de enfermedades no transmisibles), las políticas fiscales que conducen a un aumento de, al menos, 20 por ciento del precio de venta al público de las bebidas azucaradas podrían redundar en una reducción también de un 20 por ciento del consumo de esos productos.

Y es que, de acuerdo con la OMS, un menor consumo de gaseosas y de jugos implica una reducción de la ingesta de azúcares libres así como de la ingesta calórica total, y, por lo tanto, una mejor nutrición y un menor riesgo de enfermedades.

En esa dirección, la entidad des­taca el caso de México, que incorporó un impuesto del 10 por ciento a esas bebidas y en sólo un año redujo en un 12 por ciento las ventas.

En la Argentina, el costo impositivo de las bebidas sin alcohol, como gaseosas y jugos, ronda el 50 por ciento, de acuerdo con un estudio del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) de junio del año pasado.

En el trabajo “La carga tributaria global argentina sobre la cadena de bebidas sin alcohol”, se explicita que el costo impositivo incluido en el precio al consumidor de estos productos se ubica, en promedio, en el 49,74 por ciento, e incluye los diferentes impuestos y regímenes de seguridad social de cumplimiento obligatorio que existen en el país.

Pero el porcentaje se reduciría al 45,02 por ciento si se considera­ra que los aportes a las obras socia­les y los regímenes previsionales, aunque obligatorios, no son un cos­to tributario propiamente dicho para las empresas.

Del total, el 28,9 por ciento sobre el precio de venta al público son impuestos nacionales. Y a nivel individual, el IVA es el que mayor peso tiene, con el 16,7 por ciento.

Por provincias

A su vez, Córdoba y Buenos Aires son las provincias con más peso impositivo en estas bebidas, y supera el 51 por ciento; y Formosa y La Pampa son las que tienen menos impuestos, que representan menos del 46 por ciento del precio, de acuerdo con el estudio de Iaraf.

En lo que hace a la evolución en la última década, entre 2005 y 2015 se registró un incremento del 11 por ciento en la carga fiscal para esos productos en el país, según la misma fuente.

Pero aunque el porcentaje de impuestos de las bebidas azucaradas podría considerarse alto, eso se relativiza cuando se considera que los alimentos tienen en el país una carga fiscal promedio del 42 por ciento, de acuerdo con un estudio de Copal (Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios).

Según la entidad, ese porcentaje oscila entre el 38,8 por ciento en carnes, frutas, verduras, legumbres, etcétera, que tienen IVA del 10,5 por ciento, y el 44,1 por ciento en las que tienen alícuota del 21 por ciento.

En el caso del tabaco, a su vez, la carga impositiva se eleva en el país al 80 por ciento del precio al consumidor, ya que aumentar los impuestos al cigarrillo para disminuir su consumo es una estrategia en consonancia con el Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT) de la OMS.

Riesgos del consumo. La ingesta excesiva de azúcares, al convertirse en lípidos en el organismo, conlleva el riesgo de sufrir diversas enfermedades. Obesidad, diabetes, enfermedad cardiovascular y caries son algunas de las patologías que se vinculan a este hábito.