Buscando las causas de tanto dolor: 495 muertos en 2012
Por sexto año consecutivo, La Voz relevó las muertes por siniestros viales en Córdoba.
¿Quiénes son los que mueren en las rutas y calles cordobesas? ¿Cuál es la verdadera dimensión de este drama cotidiano que sacude, casi en silencio, a los argentinos? ¿Qué meses son los que reúnen la mayor cantidad de siniestros? ¿En qué días y a qué hora se choca más? ¿Cuáles son las causas que están detrás de tanto dolor absurdo?
Estas fueron y continúan siendo las preguntas que nos llevaron, en enero de 2007, a empezar a medir con números concretos la siniestralidad en el tránsito de la provincia. Buscar generar una base de datos propia, independiente y confiable, que nos permitiera medir y analizar la principal causa de muerte evitable. Intentar trascender la noticia cotidiana para generar contextos que ayuden a entender y contribuir, sobre todo, a aquellos que tienen la obligación de presentar soluciones a este flagelo social.
● Descargá el suplemento completo en PDFCada siniestro vial que ocurre en la provincia es cargado en un sistema informático diseñado de manera especial, en el que se tienen en cuenta alrededor de 20 variables.
Además de un análisis mensual, cada 2 de enero se publica un suplemento especial con toda la información sobre la estadística recopilada, no sólo en el año, sino también desde el 1º de enero de 2007 en adelante.
Hoy, culminando el sexto año consecutivo, aquel proyecto ya está consolidado como una referencia ineludible al momento de hablar o de escribir del tránsito en Córdoba. En 2011, la Asociación Civil Luchemos Por la Vida premió la tarea de La Voz del Interior y valoró la idea periodística. Se resaltó "la importante y seria investigación desarrollada, y su compromiso continuado por más de cuatro años con la búsqueda de la verdad de la mortalidad vial en Córdoba, a fin de esclarecer el número de víctimas y circunstancias de los muertos en accidentes de tránsito".
La entidad agregó: “Ante la falta de estadísticas oficiales confiables, el relevamiento minucioso de estas cifras constituye un aporte valiosísimo para conocer la realidad y encarar soluciones serias y responsables; estas acciones contribuirán a salvar vidas”.
Sin tiempo para relajarse. Y no nos resignamos a pensar que la mortalidad al volante es una consecuencia directa e ineludible de la mayor venta de automotores. Experiencias en países europeos enseñan que se pueden incorporar una masa de vehículos mayor al tránsito cotidiano y, al mismo tiempo, disminuir (y no sólo "estacionar") el número de fallecidos en impactos viales.
El 2012 sirve como una mala muestra: pese a que no tuvo un pico de ventas de autos como sucedió en 2011, el número de fallecidos fue mayor.
Las noticias nos recordaron, también, que en políticas de prevención y educación vial, no hay tiempo para relajarse.
Como en 2009 y 2010, otra vez hubo una tragedia por una tormenta de tierra que estaba avisada. De nuevo tuvimos que publicar que había conductores prófugos tras un siniestro vial. "Picadas" ilegales, menores en moto y conductores alcoholizados fueron otros rostros de un mismo y continuo drama. Pero también nos topamos en 2012 con notas más alentadoras, lo que abriga la esperanza (ver "Huellas de Vida", enseñanzas del día después).
Un grupo de familiares de víctimas de tránsito comenzó a reunirse y a trabajar en conjunto, buscando hacer notar las falencias del tránsito y las demoras en las investigaciones. Otros jóvenes, con graves secuelas, se organizaron para enseñarle a sus pares una mirada diferente de este flagelo. Especialistas que no le esquivaron al debate colectivo y propusieron sus estudios, investigaciones y miradas para el bien común. Y los poderes políticos que también amagan con reaccionar.
En dos ruedas. Tal vez uno de los datos más concretos que ha surgido en el análisis de la estadística recopilada en estos seis años es el que marca que los motociclistas tuvieron, en este tiempo, un preponderante ascenso en la cifra de víctimas fatales.
A la par que se comenzaron algunas acciones para intentar disminuir (sin éxito hasta ahora) la mortalidad en las rutas, como lo fueron el regreso de la Policía Caminera y la terminación de la eterna obra de la autopista a Rosario, poco y nada se hizo en los principales centros urbanos de la provincia para desalentar el uso de la moto y el poco apego de sus conductores a utilizar casco y transitar de acuerdo a las normas viales.
Los resultados son claros: al finalizar 2007 hubo 167 víctimas fatales que iban en un biciclo (motos o bicicletas, en el 98 por ciento de los casos, el primero rodado), mientras que en 2012 fallecieron 222 personas que utilizaban este tipo de vehículos. Lo que significa que el año pasado hubo 62 muertos más que iban en moto con respecto a seis años atrás.
Si se analiza la estadística completa, de 2007 hasta hoy, 1.195 motociclistas perdieron la vida en las rutas y calles de la provincia. De ellos, 795 (lo que significa casi el 67 por ciento) chocaron en zonas urbanas.
Una buena porción de la inseguridad vial viaja hoy en dos ruedas. Por lo que urge empezar a diseñar un modelo de tránsito que los integre, los proteja y, también, los obligue a cumplir con las reglas que son, en definitiva, para el bien de todos.

