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Burak dejó Turquía para fomentar el diálogo entre diversas culturas

Ors llegó a Córdoba para presidir el Centro de Diálogo, una ONG que promueve el conocimiento interreligioso y cultural. Asegura que las novelas turcas muestran la vida de las elites y sus costumbres.

30 de diciembre de 2015 a las 12:02 a. m.
Burak dejó Turquía para fomentar el diálogo entre diversas culturas
A favor del encuentro. “El mundo necesita dialogar para que no surjan conflictos entre los pueblos”, asegura Burak Ors (Antonio Carrizo/LaVoz).

"Si uno siempre se queda en su pueblo, la mente está cerrada. Pero si vas a otros lugares es mejor, se abre. Eso me ayudó mucho. También el conocimiento de otros idiomas. En Turquía hay un dicho: 'Un idioma es una persona. Dos idiomas dos personas'. Cuando aprendés más idiomas, conocés culturas y cómo vive esa sociedad". Burak Ors (29) salió de Turquía, su país natal, hace varios años, pero llegó a Córdoba un año y medio atrás, para presidir el Centro de Diálogo, el nombre reducido de la Fundación para la Educación y el Diálogo, una organización sin fines de lucro, que surgió en Turquía y se expandió por el mundo.Burak nació en Eskisehir ("ciudad antigua"), entre Estambul y Ankara, la que fuera segunda capital del Imperio Otomano. "Se fundó 10 mil años antes de Jesucristo por los frigios. Tiene 700 mil habitantes", cuenta. Vivió allí hasta los 18 años, cuando que se trasladó a Bursa, la cuarta ciudad más grande de Turquía, para cursar ingeniería electrónica.

Blog. Conocé más historias en el blog Voces.Estudió en la Universidad Uludag (que lleva el nombre de una montaña). "Cuando te vas a otras ciudades o países, hay otros tipos de dificultades. Tenés que aguantar, un poco te quedás solo. Está bueno para tener experiencias", opina.Actualmente, Ors cursa un doctorado en Sociología en el Centro de Estudios Avanzados (CEA) en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), con especialidad en estudios sociales de América latina. "Ingeniería tal vez haya sido una mala elección, porque siempre tuve interés por el arte, la historia, las ciencias sociales", subraya.Ors explica que en Turquía las ciencias sociales no gozan de buena fama. Novelas y realidad "El occidente de Turquía se parece más a Europa. La parte dónde yo vivía era más europea. Al interior de Turquía, al este, es más conservador en lo religioso y más peligroso también", dice Ors. Y explica que las costumbres cambian de manera notable de un lugar a otro. "En las novelas turcas se muestra un poco la clase alta, la elite de Estambul. Se muestran costumbres también. Burjan (uno de los personajes de Las mil y una noches ) muestra que no se ingresa a las casas con zapatos, es tradición. En el interior del país, hay diferentes costumbres", precisa.Burak asegura que siempre quiso viajar a otros países, ver culturas nuevas, intercambiar con personas de otras religiones y costumbres. Eso lo motivó a conocer el mundo. Su primer destino fue Estados Unidos.En Texas, Ors fue profesor de Física en colegios secundarios. Allí aprendió el español.De regreso en Turquía, conoció la ONG de Fethullah Gülen, un intelectual, teólogo y erudito del Islam. "La gente empezó a fundar este tipo de organizaciones, que predica, especialmente, sobre educación, el diálogo cultural e interreligioso y la ayuda social. Se construyeron 1.300 colegios y 30 universidades en varios países", asegura.Las escuelas son laicas, aunque los miembros de la Fundación responden al Islam. "La organización se sostiene con voluntarios y donaciones de hombres de negocios", plantea. Paisaje y parrilla En febrero de 2012, Ors se mudó a Buenos Aires para trabajar en la sede argentina de la Fundación turca. "Llegué para buscar un lugar adónde alquilar, para fundar acá un Centro de Diálogo. Me quedé ahí cinco meses", relata. El año pasado se trasladó a Córdoba. Desde la organización restauraron una bella casona en calle Crisol, cerca de la Plaza España. "En Buenos Aires conocí la cultura argentina. De Córdoba me gustó el paisaje. En mi ciudad también hay mucha naturaleza y pasa el río. Me gustó más Córdoba", dice. Los fines de semana recorre las Sierras con amigos y extranjeros (panameños y turcos que cursan carreras de grado en la Universidad) que residen en el Centro de Diálogo. "En Turquía también hay cultura de parrilla. Cada fin de semana, sí o sí hacen parrilla. Generalmente, carne de ovejas", subraya. Amigos y diversidad Por ahora, Burak piensa quedarse en Córdoba. "Me siento como un viajero. Hace cinco años que estoy afuera. Extraño mi familia. Mi madre. Sí o sí, se extraña. Si pasa algo, se preocupan", subraya. Ors dice que argentinos y turcos son parecidos porque "la gente es muy cálida". "Es fácil hacer amistad, ir a sus hogares a tomar algo, invitar. No es tan cerrada la gente", concluye.