Bolivianos construyen un puesto policial y retornan a sus casas
Familias de esa comunidad aportaron dinero para comprar el terreno donde estará el destacamento. Aseguran que regresó la tranquilidad al barrio Las Delicias, sacudido por el crimen y por el estallido xenófobo. Los niños también volvieron a la escuela.
Río Cuarto. Por estos días, no se ven más grupos de jóvenes en las esquinas de barrio Las Delicias. Después del crimen de Alexis Rodríguez, el estallido xenófobo y la instalación permanente de la Policía, el barrio muestra una imagen pacífica. Pero los vecinos dejan entrever que para que realmente se solucione el conflicto y los enfrentamientos de bandas, hacen falta soluciones de fondo.Durante todo el fin de semana, habitantes de la calle Rubén Darío trabajaron a destajo en la construcción de un nuevo puesto policial para el barrio. Dicen tener el acuerdo del jefe policial para la presencia permanente de uniformados en el sector."Queremos proporcionarles las mejores condiciones posibles a los funcionarios policiales. A la piecita le faltaba baño, estaban las catreras junto a la oficina, ahora se prevé hacerles una pieza arriba, para que puedan descansar y dejar sus armerías", contó Félix Gutiérrez, presidente de la comunidad boliviana en Río Cuarto.Para asegurarse el destacamento, el fin de semana los vecinos compraron un terreno (en rigor es tierra fiscal) a una persona que tenía a medio construir una despensa. Los integrantes de la comunidad boliviana acordaron aportar unos 350 pesos por familia. Reunieron los 22 mil pesos para el lote y una cifra superior para construir una oficina policial. Los miembros del Cuerpo de Infantería que desde hace una semana estaban en el lugar, adoptaron enseguida el local como destacamento. Pero aún no fue anunciado oficialmente."Está tranquilo el barrio hasta ahí nomás, por ahora parece que se cuidan de consumir, de pelear o andar armados. No sabemos qué va a pasar cuando larguen a los que están presos. Hay bronca todavía", dijo una madre adolescente. Acciones Los nuevos líderes que permitieron la pacificación, Félix Gutiérrez y Juan Rodríguez, hermano del joven asesinado, preparan una acción conjunta con el municipio y la vecinal para asegurar tratamiento para adicciones y alguna salida laboral a jóvenes con problemas. "Yo prometí que iba a tratar de hacer algo para que haya tranquilidad. Hablé con los padres de algunos de chicos que están en 'cana' y vamos a seguir trabajando para que cuando salgan alguien los contenga. Queremos conseguirles especialistas y trabajo", contó Juan.Por otra parte, en la escuela Leopoldo Lugones, dos móviles del CAP patrullan la entrada. La semana anterior sólo fueron a clase menos de la mitad de los alumnos, en su mayoría bolivianos. Ahora volvieron."Las mamás bolivianas tenían miedo de traerlos pero los hijos de bolivianos y argentinos juegan juntos, los chiquitos no discriminan, comparten, no tienen problemas. Por ahí algún hermano más grande dice algo que escucha pero no porque entiendan ni por maldad. Los chicos son amigos, podrían darle lecciones a los grandes", señaló Cecilia, maestra de jardín.Félix Gutiérrez asegura que todos los bolivianos volvieron a sus casas. "Sólo quedaba Severina, en estado de embarazo, con el marido que tiene una fractura, la hemos convencido de que no se vaya así del país, porque están en una situación delicada para viajar. Hemos conversado bien con él para que puedan recuperar su casa, porque la habían vendido por monedas", aseguró."Le estamos rogando a los paisanos que no se vuelvan a Bolivia. Vamos a ayudar de corazón a los que no tienen, a los que le quemaron la casa o les robaron. Estamos viviendo bien tristes, ya nos traumó a todos esto que pasó. Queremos una comisaría para toda la vida, por ahora no salimos mucho de las casas", testimonió Flora.
Nuevos líderes
Voces escuchadas. Juan Rodríguez, hermano del joven asesinado, y Félix Gutiérrez, presidente de la comunidad boliviana, se han prometido trabajar por los jóvenes del barrio. "Hemos contemplado incorporar alguna actividad laboral o terapia para que el que quiera pueda salir de las adicciones", plantea Félix.
Pensar. "Los que participaron en esto, ahora lo van a pensar. Es una decisión de ellos, pero les podemos dar una mano. Se tienen que esmerar, hace falta tiempo y paciencia", agregó Juan.

