"Bigote" es millonario, pero quiere seguir siendo albañil
Heber Martínez ganó seis millones en el Quini 6. Dice que no variará su vida sencilla y que no dejará su oficio. Asegura que ahora terminará de techar y revocar la casa en la que trabajaba.
Hernando. ¿Aquí vive Martínez? No, contesta Heber Martínez. La respuesta fue en broma, pero no tanto. De entrada, confiesa que le hubiese gustado permanecer en el anonimato. Pero fue el único ganador del Quini 6 y no pudo: ya es noticia en todo el país. Heber Walter Martínez (53) se consagró millonario pero, a horas de saberlo, asegura que quiere conservar su vida de "tipo simple" y hasta su oficio.Apenas por pocas horas logró que no se supiera que era el ganador. Todo Hernando, que lo vio crecer, se enteró de que "Bigote" –tal su apodo– era el nuevo millonario de "la capital nacional del maní".Ganó 6.174.257 pesos en la noche del domingo y sabe que, sin impuestos, le quedarán algo más de cuatro millones. La noche siguiente, en la cocina del flamante millonario, festejó sencillo y en familia, con unas costeletas que se dejaban oler desde la vereda de su casa, en el modesto barrio San Martín. Sin invitados, en un intento de no variar la rutina, sólo alterada por esta cronista.En la entrada de la casa hay mercadería, de una pequeña despensa que sólo se abre por la tarde. A metros, una cortina comunica con la cocina. De fondo, la televisión encendida, una estufa a leña y como el frío no afloja, calienta una pantalla con garrafa de gas envasado. Manos cruzadas sobre la mesa, sin gestos de alegría desbordada, con desconcierto atiende Heber. Confiesa que viendo el sorteo del Quini 6 por Crónica TV, se largó al piso al saberse ganador. "Me puse a llorar y no sabía si era mucho o poco; imposible de olvidar", relata. Sereno, plantea: "Si bien uno nunca vio una moneda, tampoco hay que tirar manteca al techo, porque ahora haya varias". La construcción. Heber supone que no verá los millones, porque "hay que invertir rápido". A lo mejor en construcción, anticipa. De eso sabe: fue albañil buena parte de su vida. Cuenta que siempre vivió de changas: "De lavar huevos, de hombrear bolsas en el campo y hasta de cobrador". Dice que se siente "un agradecido de la vida", pero no sólo por el Quini que cambiará su historia. "Por esta plata, sí, pero también porque nunca faltó la changa del día", aclara. Asegura, como si nada fuera, que ahora pretende cumplir con las obligaciones que venía desarrollando. En vez de planificar la compra de un vuelo a una playa paradisíaca, remarca que en los próximos días terminará "de revocar una casa y techar otra", que tiene pendientes.El primer sueño a cumplir, ahora que podrá, es una nueva casa. "Chica y rústica, en un terreno que tenemos, a dos cuadras de acá", cuenta. La actual vivienda es propia, pero sin terminar. Con Silvia se casó hace un año. Completan el hogar una hija que tuvieron hace un año, y un hijo de ella, de 16. Además, Heber tiene otra hija en Hernando, de 14, con una pareja anterior. "Tengo miedo". "Me escapaba, no quería que nadie se enterara que había ganado eso. No sé cómo hicieron, pero lo supo todo el mundo. Ahora tengo mucho miedo. Es difícil. Mirá –dice, señalando su remera rota– soy el mismo, ahora porque salga por televisión no me voy a poner saco y corbata. Así soy re feliz, ¿por qué cambiar de vida?", sintetiza entre presente y futuro. Todo Hernando le llama "Bigote", aunque nunca llevó bigotes. De niño, jugando, un vecino lo bautizó de esa manera, porque tuvo una vez irritado arriba de sus labios. "Bigote" no habla de suerte, destino o milagro. Lo ve así: "Fue un ángel, mi padre ya fallecido. Le pedí muchas cosas a mi papá y siempre se dio".

