“Asistir a víctimas trae dificultades emocionales”
Entrevista Michael Freedman. El psicólogo estadounidense habla del “trauma secundario” que sufren los profesionales como médicos, maestros y abogados.
Pueden ser abogados, enfermeros, maestros, médicos. Las profesiones son diversas, pero tienen algo en común: asisten a los que sufren, a los que son víctimas de algún delito (violencia familiar, abusos sexuales), a quienes están enfermos, a aquellos que están por morir.
Son considerados los fuertes porque están ahí para apoyar, socorrer, poner el cuerpo y sus conocimientos. Pero no son indemnes. El dolor de las víctimas puede acarrear consecuencias emocionales graves a estos profesionales que las asisten. Trauma secundario, estrés traumático secundario, burnt out, fatiga por compasión son algunas de las formas de nombrar esas consecuencias que sufren los profesionales “cuidadores”.
Michael Freedman, psicólogo clínico y forense de Estados Unidos, ayer dictó en Córdoba una conferencia sobre el tema en el Segundo Congreso Internacional sobre Violencia contra la Mujer, organizado por el Consejo Provincial de la Mujer.
–¿Por qué hablar de “trauma secundario”?
–Porque es una de las principales razones por la cual los “profesionales cuidadores” tienen dificultades emocionales en su trabajo. Y esto puede llevar a la inadecuada atención de la víctima e, incluso, a la jubilación anticipada de los profesionales. Es malo para la víctima y malo para el profesional.
–¿Cuáles son los profesionales más afectados?
–El profesional que más se preocupa por la víctima y el que más empatía siente. Afecta a una gran gama de profesionales, como abogados, maestros, médicos, todos los que asisten a víctimas de algún trauma.
–¿Puede nombrar los síntomas?
–Pueden ser similares o los mismos que los de la víctima. Incluyen pensamientos intrusivos; pesadillas; descontrol emocional como ira excesiva, depresión, ansiedad; conductas evitativas como abstinencia emocional, apatía y aislamiento social. Si le puede suceder a la víctima, le puede pasar al profesional.
–¿Y las consecuencias para la salud pública?
–Uno de los mayores problemas del trauma secundario es mantener en sus puestos de trabajo a los profesionales en los que se invirtió para capacitarlos. Mientras más experimentado sea el profesional, tal vez mejor será el trabajo que realicen, pero también mayores serán los riesgos de padecer trauma secundario. Por lo tanto, debemos ayudar al profesional cuidador con el fin de evitar o reducir al mínimo el denominado burnt out.
–¿Qué políticas públicas se pueden aplicar?
–El trauma secundario no se puede prevenir. Es una consecuencia normal que sufren los profesionales que son empáticos y que trabajan con personas que atraviesan un gran dolor. Sin embargo, lo que no es normal es que los profesionales se sientan avergonzados de esos sentimientos. Si uno se siente avergonzado de sus propios sentimientos, tiende a negarlos o a defenderse de ellos de algún otro modo. Esta es la conducta patológica, no los sentimientos en sí mismos.
–¿Cuál es la solución?
–El profesional debe obtener una formación adicional. Conferencias como las de este Congreso son importantes. Así como el Gobierno invierte dinero en formar al profesional en técnicas terapéuticas, también debe capacitarlo en reconocer los síntomas del trauma secundario, en comprender su normalidad y así aumentar los esfuerzos por su cuidado personal.
En detalle
El entrevistado. Michael Freedman es psicólogo clínico y forense, bachelor en Psicología de la Universidad de Cornell, máster en Psicología Clínica de la Universidad Estatal de San Francisco y doctorado en Psicología Clínica de la Universidad de Colorado, Boulder.
Congreso. Freedman disertó ayer en el Segundo Congreso Internacional sobre Violencia hacia la Mujer. El encuentro comenzó el lunes y finalizará hoy, organizado por el Consejo Provincial de la Mujer.
Transmisión "on line". El Congreso será transmitido on line y podrá seguirse en www.consejodelamujercba.gov.ar/sitio/envivo.html. Entre las disertaciones se destacan la de Alda Facio, Ana Falú, y la de la psicóloga española Francisca Fariña, a las 16.30.
Reclamo. Familiares y allegados a Yamila Cuello, joven desaparecida desde 2009, reclamaron ayer que Amelia Chiófalo no diserte en un congreso. Intentaron entrar y hubo incidentes. Se sospecha que la joven fue víctima de trata. Chiófalo es secretaria de Asistencia y Prevención de la Trata de Personas.

