El arte que entra por los oídos
Hasta principios del siglo 20, sólo las clases más pudientes tenía acceso al Conservatorio.
Hasta principios del siglo 20, sólo las clases más pudientes tenía acceso al Conservatorio. La música era una de las bellas artes. La cuarta, después de la arquitectura, la danza y la escultura, y seguida por la pintura, la literatura, el cine y la fotografía. Hoy muchos. El fenómeno prácticamente se ha invertido. Desde fines del siglo pasado, muchos chicos ingresan tentados por el glamour de la música. Y como medio de vida. En la actualidad el Conservatorio tiene alrededor de 1.600 alumnos, de los cuales sólo 60 ó 70 por ciento partirá con un título bajo el brazo. Segundo en el país. El Conservatorio es sólo aventajado por el de Buenos Aires, y la única institución provincial que forma instrumentistas en 17 especialidades: piano, violín, viola, violonchelo, contrabajo, arpa, guitarra, flauta, traversa, oboe, clarinete, fagot, trompeta, corno, trombón, daxofón y percusión. También se enseña canto. Reconocimiento. La enseñanza es valorada internacionalmente. Esto hace que reciba visitas, aportes y donaciones, como los 20 pianos que Suiza mandó el año pasado.

