Temas del día:

Aquellas cosas de las que renegamos

La clásica, y casi automática, expresión "no es lo que vos estás pensando" es la más dramática y conmovedora forma de tapar el sol con las manos.

01 de octubre de 2012 a las 12:06 a. m.
Redacción La Voz
Aquellas cosas de las que renegamos

No debe haber ninguna persona en el mundo que alguna vez no haya tenido que negar a una persona o circunstancia, mintiendo, para no verse afectado o directamente para salvar su pellejo. La infidelidad descubierta in fraganti es una de las situaciones que más suelen agudizar el ingenio del infractor a la hora de brindar excusas, aunque resulten desde todo punto de vista inaceptables. La clásica, y casi automática, expresión "no es lo que vos estás pensando", dicha frente a su esposa por un hombre completamente desnudo en compañía de una joven, es la más dramática y conmovedora forma de tapar el sol con las manos.Pero existe una increíble variante de este mismo subterfugio. La historia, narrada como verídica, cuenta que un hombre caminaba por la peatonal del brazo de su amante. En ese instante, trágico, apareció la esposa. Azorado, el sujeto corrió hasta un taxi para huir de la situación, pero una congestión de tránsito le jugó una mala pasada: la mujer alcanzó al vehículo de alquiler y, furiosa, empezó a golpearle el vidrio. El tipo bajó la ventanilla y dijo: "¡No soy yo!", mientras el taxi finalmente arrancaba y dejaba atónita a la mujer. No son mis guantes. Cacho Yerom, el asesor estrella de esta columna, siempre tiene anécdotas infantiles para ilustrar lo que sea. En este caso, cuenta que cuando iba a segundo grado de la primaria perdió unos guantes en la escuela. Al día siguiente, Yerom volvió al colegio pero con los guantes de la madre. "Me quedaban muy grandes, parecían las alas de un pingüino", recuerda nuestro consultor. En un descuido, los guantes cayeron al piso y sus compañeros, sin querer, los pisotearon. La compañera más linda del grado tomó uno de los guantes con la punta de sus dedos y exclamó: "¡Qué asco, de quién es esto!". Yerom, que estaba a su lado, negó que fueran suyos y regresó a casa sin ellos. "Elegí el reto de mi madre antes que humillarme ante ella", asegura.La moraleja de Yerom es clara: siempre vamos a negar lo que nos perjudique. Pedro es sin duda el ejemplo más a mano de esta cuestión, cuando según el relato bíblico negó tres veces a Jesús. No lo quería negar. Sin embargo, hay quienes defienden al principal apóstol del catolicismo e interpretan que, en realidad, cuando Jesús le dijo "antes de que cante el gallo, me habrás negado tres veces", no estaba adivinando el futuro, sino que le estaba dando un mandato para que fuese perseguido por su causa. Dos mil años después, esto sigue pasando, sobre todo cuando nos vinculan con personas con prontuarios abiertos. Esto pasa a menudo en el ámbito político, cuando el otrora dirigente exitoso es descubierto en algún affaire y desde ese momento se convierte en un "leproso".Además, hay una frase que dice que los amigos son la familia que uno elige. En cambio, no tuvimos esa misma opción con los que vinieron añadidos desde la cuna o los parientes que se sumaron después de una unión matrimonial.