"Aprenden a mirar a los ojos y a respetar a los demás"
El kung fu abrió las puertas a la socialización y a la buena convivencia comunitaria. El instructor asegura que la clave está en mirar a los ojos.
El kung fu abrió las puertas a la socialización y a la buena convivencia comunitaria. El instructor asegura que la clave está en mirar a los ojos. Hace 30 años que Daniel Venguiarrutti tiene experiencia como maestro de la disciplina oriental. Trabaja en la escuela hace cuatro años, y asegura que –entre tantas cosas– los chicos aprenden el respeto por el otro y por uno mismo."Pierden el miedo, la timidez, aprenden a mirar a los ojos y eso les da la posibilidad de tener buenos vínculos con los demás, a convivir", dice.Venguiarrutti asegura que se trata de seguir las mismas pautas filosóficas de los sacerdotes orientales: cuidar el físico y la estabilidad emocional."Otra cosa que se enseña es el aseo, el orden. Corrige la conducta", dice el instructor. Y grafica: "Cuando llegan, les digo que son como una botella vacía a la que les agregamos todos los días una gotita de agua. Cuando la agitemos y no se vea ni una burbuja es que la persona está completa".La disciplina es "ordenadora" y, además, abre espacios para relacionarse. Es que siempre hay algo para celebrar.

