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Alumnos del Andenmatten piden a Educación que evite el cierre del colegio

La escuela evangélica solicita aportes del Estado para continuar. Se encuentra en una situación económica crítica. La comunidad educativa se moviliza.

07 de octubre de 2020 a las 11:09 a. m.
Alumnos del Andenmatten piden a Educación que evite el  cierre del colegio
Protesta. La comunidad educativa del colegio viene reclamando respuestas oficiales. (Nicolás Bravo)

Alumnos de quinto año del colegio Haroldo Andenmatten pidieron en una carta abierta al ministro de Educación Walter Grahovac, con fecha 30 de septiembre, que salve a su colegio del cierre, ante la agudización de los problemas económicos que le impedirían abrir en el ciclo lectivo 2021.

El secundario evangélico funciona desde hace cinco años sin aportes del Estado en Villa Páez, en la intersección con El Marechal y barrio Alberdi, en la ciudad de Córdoba. Hace dos años, la institución presentó la documentación al Ministerio de Educación para recibir ayuda para el pago de salarios, pero hasta ahora no han obtenido respuesta.

El 80 por ciento de los colegios privados recibe algún aporte estatal.

La situación financiera del colegio es crítica y se agudizó durante la pandemia, cuando creció la morosidad en el pago de las cuotas, que rondan los tres mil pesos.

Para paliar la situación, la escuela se inscribió en el Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) del Gobierno nacional y solicitó préstamos bancarios para abonar los sueldos.

La institución depende de la Asociación Cultural Haroldo Andenmatten, una asociación civil sin fines de lucro, que cuenta con nivel inicial y primario desde hace años y que abrió el secundario en 2016.

Los alumnos de quinto año –que en 2021 se convertirían en la primera promoción del secundario– manifestaron su preocupación y angustia ante el eventual cierre y escribieron una carta en la que piden ayuda a la Provincia.

La profesora de Lengua y Literatura, Samanta Santillán, explicó que el escrito surgió como parte de una actividad escolar que abordaba “la fuerza de la palabra escrita”.

“Tomando el modelo de la carta abierta que escribió Rodolfo Walsh a la junta militar, lo llevamos a la práctica en algo tan real, como lo que nos está aconteciendo”, indicó la docente.

Los alumnos se dirigen al ministro Grahovac en estos términos. “Nuestro secundario Haroldo Andenmatten funciona desde hace cinco años. Sin embargo, está a punto de cerrar. Estamos seguros de que usted ya tiene esta información que fue de público conocimiento recientemente en los medios, Sin embargo, aún no contamos con la ayuda y el apoyo que el Estado debería, desde un comienzo, brindar sin exclusión ni excepción alguna (…) Es una comunidad pequeña que está dando sus primeros pasos, pero pasos firmes. No contábamos con la pandemia, aunque hace tiempo se pide el subsidio del Estado, hoy esta situación nos supera”, expresan.

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Los estudiantes plantean la defensa de la educación como un derecho. “La educación es un valor y un tesoro. A través de ella no sólo aprendemos, sino que también crecemos. La educación nos ayuda a construir un futuro, una vida y un propósito. Sin educación el mundo estaría perdido, devastado y sin rumbo. Y eso, seguramente, usted ya lo debe saber”, sostienen.

“Por eso es que hoy levantamos nuestras voces para pedir por el derecho a la educación y a la elección de una institución. Creemos y sostenemos que cada uno tiene el derecho a elegir dónde quiere formarse y de qué manera quiere hacerlo. Pues, al fin y al cabo, si no velamos por nuestros derechos y nuestro futuro, entonces, ¿quién más lo hará?”, agregan.

En otro párrafo, solicitan el compromiso del Estado. “Queremos que nuestro derecho a estudiar, a aprender, a cuidar este lugar donde nos educamos, sea respetado. Necesitamos guardar esta fuente de aprendizaje y de trabajo. Citándolo a usted mismo, ministro de educación, ‘estamos teniendo dificultades’. Nuestro colegio presta excelentes servicios, presenta proyectos interesantes y se involucra y le importan sus alumnos, pero solo valorando el esfuerzo que nuestro colegio presta a la comunidad y dando elogios vacíos, dichas acciones no sirven de nada”, plantean los chicos, en relación a lo publicado en La Voz, semanas atrás.

En esa oportunidad, fuentes ministeriales confirmaban que el colegio había solicitado los aportes estatales, reconocían estar informadas sobre las dificultades económicas y admitían que el colegio presta “buenos servicios en una barriada humilde” y que lo hace “con mucho compromiso”.

“Sus elogios pueden ser muy adecuados y ciertos, pero si no van respaldados de acciones están vacíos. Nosotros creemos que usted como ministro de Educación y el gobierno nos deben más que eso, como estudiantes, y futuros trabajadores de este país y como ciudadanos. Necesitamos una respuesta, no mire para otro lado cuando es precisamente de educación que estamos hablando”, exhortan los jóvenes.

La comunidad, movilizada

Los alumnos también se expresaron en escritos individuales. Antonella Salas, de quinto año, dice: “Desde chica voy a este colegio. Irme ahora me duele, tener que despedirme de amigos, compañeros, profesores, directores y el personal, no quiero (…) Para mí es más que un colegio, es un hogar, una familia”, dice. Pide que los ayuden.

Protesta. La comunidad educativa del colegio viene reclamando respuestas oficiales. (Nicolás Bravo)
Protesta. La comunidad educativa del colegio viene reclamando respuestas oficiales. (Nicolás Bravo)

“Me siento destruido al saber que el colegio donde crecí no pueda continuar el secundario porque tiene que cerrar sus puertas (…) Creo firmemente que este colegio merece más que un simple subsidio para poder existir, merece que se tenga en cuenta lo que genera en los alumnos, lo que deja marcado en ellos”, subraya Donato Crappa, de cuarto año.

La alumna Victoria Ledesma remarca: “Esta situación no solo perjudica a nivel económico al colegio sino también perjudica el nivel de dedicación de los alumnos a la hora de estudiar”. Y le pregunta al ministro: “¿Podría usted tranquilamente asistir a las clases virtuales y estudiar sabiendo que nuestro colegio y educación está peligrando?”.

La profesora Samanta Santillán opina:  “Una escuela no debería correr riesgo de cerrar… ¿cuál es el mensaje que le estamos dejando a los estudiantes, a nuestros jóvenes que son el futuro? Creo en la fuerza de la palabra, la dignidad del trabajo y la importancia de la lucha”, remarca. Exhorta, además, a que no se ahorre en educación para demostrar a los estudiantes que “una institución escolar no es algo desechable, sino de gran valor, aquello en lo que vale la pena invertir”.

Voceros del Ministerio de Educación indicaron a La Voz que no hablarían de este tema.