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La tristeza no es sólo brasilera

Comentario de la novela "Estuve en Lisboa y me acordé de ti", de Luiz Ruffato.

18 de octubre de 2011 a las 06:31 a. m.
Redacción La Voz
La tristeza no es sólo brasilera
Luiz Ruffato.

¿Es posible la crítica como modo de agradecimiento? Quizá sí, y este comentario acaso pueda servir para decirle gracias a Eterna Cadencia por traducir y publicar la literatura de Luiz Ruffato. Después de la gran novela hiper urbana Ellos eran muchos caballos, Estuve en Lisboa y me acordé de tí confirma la capacidad de Ruffato para la emoción y la sencillez, en una historia más lineal que el experimento coral de Ellos eran... pero con el mismo modo de aproximación a un tiempo realista y poética al mundo.Estuve en Lisboa y me acordé de ti se presenta como "el testimonio, mínimamente editado, de Sérgio de Souza Sampaio", un trabajador del interior de Brasil que intenta dejar de fumar y que un día como cualquier otro debe enfrentarse al matrimonio tras un embarazo no deseado. Los problemas económicos lo llevan a intentar hacer la Europa y se va a Portugal en busca de dinero. Los procedimientos de reconstrucción de la voz de los otros llaman la atención en la escritura de Ruffato: una especie de equilibrio que lo mantiene fiel a algo indefinible y que le da cierto aura de autenticidad. El autor logra inmediatamente que creamos que se trata de una desgrabación, del resultado de un registro periodístico: las oraciones larguísimas, las disgresiones encantadoras, las referencias constantes a una identidad en medio de un proceso bastante desesperado de reafirmación, le dan al relato un tono de testimonio vertiginoso, de confesión de partes. En cine se habla de una cámara a la altura de los ojos, de no mirar al personaje desde arriba. Aquí podríamos decir que Ruffato pone el grabador a la altura de la boca de su entrevistado. La melancolía del exilio y de los sueños incumplidos es la medida de la distancia entre Brasil y Portugal en esta novela. Una tristeza madura parece ser el motor del relato, que avanza por la biografía de Serginho con un humor un tanto resignado: los dos capítulos de la novela se llaman "Cómo dejé de fumar" y "Cómo volví a fumar", y todo ocurre en una zona espiritualmente próxima a la "zona de la angustia" de Roberto Arlt -por eso de la desesperación económica, del delirio de salvación a través de un golpe de negocios-, con el agregado, a veces alegre y a veces demoledoramente triste, de una especie de exasperación de la oralidad, de un montón de voces que se superponen a la del narrador en el recuento de los hechos, cada vez que Serginho incorpora a su relato las palabras de los otros.

Leé un cuento de Luiz Ruffato publicado en VOS: Promesa.