Palabras de vida
Jorge Edwards define a "Los círculos morados" como una memoria-novela. No es la primera vez que el gran escritor chileno hace un cruce de géneros.
Jorge Edwards se convirtió en "escritor de tiempo completo" en parte por decisión propia y en parte por decisión de esa combinación de eventos que llamamos historia. En octubre de 1973, mientras se encontraba en España, fue expulsado del servicio diplomático chileno por la Junta Militar que comandaba Augusto Pinochet, quien el 11 de septiembre había estrenado su título de golpista. En el mes de mayo Edwards había firmado el contrato para publicar Persona non grata, libro que implicaría el final de su "prehistoria literaria" y su "entrada en la literatura".
Persona non grata (1973) sería un libro inoportuno en varios sentidos. Su crítica al régimen de Fidel Castro fue aplaudida en privado (el escritor chileno recibió apretones de mano y palmadas cómplices en reconocimiento de su valentía), pero silenciada en público por quienes pensaban que en diciembre de 1973 había que apuntar todos los cañones a la dictadura de Pinochet y no al "Vaticano habanero".
Edwards había sido el primer representante diplomático del gobierno de Salvador Allende en la Cuba castrista. Fueron apenas tres meses en esa "isla dramática, dulce por fuera pero muy amarga por dentro", y de esa experiencia surgió Persona non grata y su retrato del socialismo policíaco. Con este libro Edwards pondría el primer mojón en el camino del desencanto con la Revolución Cubana que una parte de la intelectualidad latinoamericana y mundial recorrería más tarde.
El blend perfecto de narración con pulso novelesco, diario íntimo e intriga política que se encuentra en Persona non grata se convertiría en una de las especialidades de la literatura del gran narrador chileno, ganador del Premio Cervantes en 1999. Para definir sus cruces de géneros se han ensayado fórmulas como la de "novela sin ficción" o "arte de la casi novela". Con Los círculos morados Edwards inicia la publicación de sus memorias en sentido estricto ("pedazos grandes de tiempo y de vida", les llama), aunque en el medio del imperdible diálogo que mantuvo con Rogelio Demarchi para Ciudad X (leé acá la entrevista) el autor confiesa que su "escritura siempre se ha situado entre la memoria y la ficción" y encuentra otra combinación que vuelve a proponer el enriquecimiento mutuo de dos universos aparentemente excluyentes: "Los círculos morados es una memoria-novela. Con el perdón de ustedes".

