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Pablo Tolosa: “Mi felicidad es transformarme"

Pablo Tolosa e entrenó en el teatro infantil y en el circuito independiente, y desde 2001 integra el elenco de la Comedia Cordobesa. Actuó en la película Hipólito y ganó un premio por su actuación en la serie de TV cordobesa La purga. Habla de la intensa experiencia de ponerse en la piel de otro.

22 de noviembre de 2012 a las 12:00 a. m.
Redacción La Voz
Pablo Tolosa: “Mi felicidad es transformarme"
Pablo Tolosa defiende la escena local y asegura que sus expectativas están en Córdoba. Foto: Raimundo Viñuelas.

En el colegio de los salesianos algún Dios de reparto estaba seguro de llevarse a Pablo para sus filas. En el mismo colegio un docente de literatura, con cielo en Cirulaxia, se atreve a disputarle al omnipotente la partida. Corría el entretiempo de los 17 años, Pablo Tolosa para la pelota y hace girar la moneda: en el espejo de cobre ya no se ve cara de sacerdote. Por aquel entonces, su familia creía que ser actor era optar por el lado inseguro de la cruz. Se la cargó al hombro y lo cuenta con su propia voz: "En el  secundario tenía un profesor de lengua que nos llevaba al teatro, fue un disparador tremendo. A todo esto yo iba a ser cura, y cuando había presentado todos los papeles, un preceptor, el mismísimo Alejandro Vanegas, me convoca a mí y a un grupo de alumnos para hacer una obra y nos lleva a conocer la Roberto Arlt. Fue definitorio, un flechazo".

Con el impulso de ese vaticinador director técnico se efectuaba el pase de un espacio sagrado a otro de infinitas génesis. Pese al escándalo familiar, Pablo decide dejar la sotana para ponerse la camiseta del teatro, con la que acaba de meter un gol de media cancha en arco bonaerense. Por su papel en la serie cordobesa La purga se ganó el premio a mejor actor en el Festival y Mercado de la Televisión de Ficción Internacional.

El 6 de diciembre se juega otra final de aquellas frente a Antonio Birabent, Rafael Ferro y Matías Marmorato, sus compañeros de nómina en los premios “Nuevas miradas de la televisión argentina”. “Lo de los premios es esperanzador. Después de las series cordobesas de este año esperábamos un impacto más grande. Lo hubo, pero nunca vino la segunda parte. Esperábamos que hubiera una inversión más fuerte a raíz de esta demostración gigante de calidad.

Y si bien surgieron cosas, como la película El espacio entre los dos, de Nadir Medina, un pendejo que me vuela la cabeza, nos comimos el envión de que el Estado se iba a jugar un poco más. Y no se dio. A lo mejor, después de esto vuelve a pasar. Estuve leyendo guiones que se presentaron a concursos y son increíbles. Si se reactiva la inversión sería alucinante".

Pero no se juega en la primera del teatro y la televisión sin antes haber entrenado. Tolosa se formó como actor en la escuela Roberto Arlt, de la que egresó en 1999. En el 2001 llaman a convocatoria desde el mítico Teatro Real, el jurado le reconoce pasta de campeón y lo ponen de titular en el elenco infanto-juvenil de la comedia cordobesa. Un partido difícil. El actor cuenta entre risas: “El teatro para niños tiene más riesgos que De la Guarda. Me encanta, me parece un desafío tremendo saber que estás frente a un público que se va a plantar. Los pibes no miden el hecho social, se lo bancan o no, si te tienen que tirar algo te lo tiran, pero fue maravilloso”.

Sin retirarse del todo de las inferiores, Pablo pasa a las ligas mayores y se convierte en uno de los delanteros del elenco oficial de Córdoba. El equipo experimenta constantes cambios de director que lo hacen transitar por los variados lenguajes del teatro, cada experiencia significa para Tolosa la oportunidad de medirse con el espectador en un nuevo campo. Amanda y Eduardo, El jardín de los cerezos, El público, Los siete dementes, Las del barranco, el catártico Tesoro público, El conventillo de la paloma son episodios de una carrera teatral en ascenso, a la que se le suman los muchos amistosos jugados en paralelo en la cancha del teatro independiente.

Pablo gambetea en diferentes escenarios cordobeses poniéndose, cuando hace falta, en el rol de defensor: “La Comedia parece un espacio cómodo pero no lo es, es de una crueldad terrible tener a un actor encerrado cuatro horas, a veces sin hacer nada. Nosotros vivimos del hacer, no del estar. Encima tenemos un material tremendo para armar lo que se nos cante, podríamos estar programados permanentemente con obras de nuestro repertorio, que son muchas y muy buenas. No depende de si hay plata o no, porque las obras están hechas. Planteamos una pelea constante que se desconoce hacia afuera. La Comedia es un lugar extraño, te da una tranquilidad tremenda porque somos los únicos privilegiados que cobramos un sueldo y nos podemos llegar a jubilar como actores, pero al mismo tiempo es un espacio que, manejado desde la política, se vuelve raro. Por suerte se está empezando a caer un poco la oposición independiente/oficial, porque muchos de nosotros venimos del teatro independiente y porque el Estado se está involucrando más en ese terreno. Todos sabemos dónde están los puntos conflictivos y hacia dónde tenemos que apuntar juntos para que se resuelvan.”

Soy cordobés

Nacido el 11 de enero de 1977 en el Hospital Español y radicado en Unquillo junto con la actriz Carolina Godoy, Pablo prefiere jugar de local. No desestima la posibilidad de rodar en Buenos Aires, pero sólo lo haría en calidad de visitante. "Córdoba tiene mucho para dar y se están armando cosas que por ahí salen de situaciones feas. Todo esto que está pasando con la cultura a nivel municipal hace que nos juntemos a debatir sobre política cultural. La calidad del material audiovisual cordobés no tiene nada que envidiarles a las producciones de Buenos Aires. Yo tengo compañeros que se han venido de allá porque son dos millones, y me cuentan cómo es el sistema: tenés que salir todos los días a hacer casting, el nivel de competencia es otro, lo que se juega es distinto. A mí me encantaría trabajar con Adrián Caetano, por ejemplo, pero si hay que hacer cinco años de cola, no, prefiero poner esa energía acá. Me iría si alguien me llama y me dice: 'mirá tengo este proyecto, filmás dos meses y te volvés'. Con Atravesando la noche, junto a Eduardo Rivetto y Sergio Osses, hicimos un mes y medio de funciones en La Chacarita a sala llena, entonces ¿por qué habría que irse a Buenos Aires? Creo expectativas acá y trabajo para que las cosas se generen, no es cuestión de sentarse a esperar. También está el otro extremo, que es tema de terapia, esto de no parar".

Esa saludable hiperkinesis llevó a Tolosa del teatro al cine, y del cine a la tele. El director del filme Hipólito fue a ver una función de Tres para un bululú y lo reconoció idéntico a uno de los personaje de su guion. Dos años después y con un largo a cuestas como importante referencia, Prisma lo convocó para hacer el rol de "el Gordo" en La purga, pero los 20 kilos que había bajado lo alejaron de ese papel y terminó haciendo de Pablo, personaje homónimo a la persona por el que se ganó el premio a mejor actor de reparto. La serie le permite hacer comunicable el universo cordobés con todos sus claroscuros. "Mi personaje tenía muchísimos componentes y había que regularle los sentimientos. La apuesta era llegar a un equilibrio que sea creíble. Al tipo le van ocurriendo cosas hasta que llega a un desenlace fatal. Una tragedia griega traducida a Bella Vista. El plan inicial era rodar ahí. Pero cuando estaban haciendo las pruebas para definir las locaciones los afanaron. De eso salió material para dirigir, ellos vieron cómo hacían para robar, cómo te pegan, porqué te gritan, cómo te apuntan. Y nada es casual, porque La purga terminó filmándose en varios lugares que hacen referencia a toda Córdoba: General Bustos, Observatorio, Alberdi. Se ha logrado una gran pintura de nuestra ciudad al salir de lo puntual".

Con Proyecto Zoociedades, de Jorge Villegas, Tolosa se involucró aún más en la experiencia testimonial. En la obra interpreta a Tapia, un policía real de Villa El Libertador al que acompañó en sus jornadas laborales para hacer un minucioso trabajo documental. "Cuando metés los pies en el barro es imposible salir igual, es ponerte en la piel del otro y que por tu cuerpo pasen sus alegrías y sus desgracias. Mi felicidad es transformarme. El teatro me define. Exponerse y optar por que tu vida pase por pararse al frente de alguien es algo muy fuerte".

Por más que tire una y otra vez la moneda, volverá a salir airosa la ambivalente cruz. “Llego a la instancia del estreno y pienso: ¿por qué hago esto? ¿Por qué salgo ahí a sufrir, sin saber lo que va a pasar? Empiezo a dudar de todas mis convicciones. Es hermoso, pero no hay forma de que no sufra. Después viene el éxtasis. Es lo que uno eligió y lo que no se va a dejar de hacer”, concluye Pablo con los botines de punta, y suena como un inclaudicable amén.

Perfil. Pablo Tolosa nació el 11 de enero de 1977. Es padre de tres hijos. Se recibió de Profesor de Teatro en la escuela Roberto Arlt. En 2001 ingresó en la Comedia  Cordobesa, elenco con el cual llevó a escena numerosas obras. Trabajó con los grupos Muttis y Egos en producciones infantiles de exitosa convocatoria. También participó en múltiples puestas del circuito independiente. Actuó, bajo la dirección de Teodoro Ciampagna, en la película Hipólito y llegó a la televisión con La Purga, de la  mano de Prisma Producciones. Amante del cruce de lenguajes, quiere incursionar en la radio y seguir el camino del cine y el teatro.