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Manuel García, firme junto al espíritu

El artista analiza su lugar como máxima referencia de la nueva canción chilena, un espacio simbólico en el que el compromiso es tanto con la sociedad como con la belleza. 

04 de junio de 2015 a las 03:14 p. m.
Manuel García, firme junto al espíritu
Manuel García fue bautizado como “el Comandante del Folk Chileno”.

El cantautor chileno Manuel García estuvo por el país presentando Retrato iluminado, un disco doble en que se consagra como el artista folk más influyente de su generación. García tiene 45, pero es venerado por veinteañeros universitarios y artistas populares de 30 y pico, y es el mismo que ha sabido conciliar destellos pop con cierta tradición folklórica del norte de su país. "Me inscribiría en esa lista larga de cantautores que han dado luz a Chile dentro de lo que significa el estar presente en la sociedad con un compromiso, con un pensamiento", se sitúa el asumido continuador de Víctor Jara.

[video:https://www.youtube.com/watch?v=A7mSDBnNAu8]

“Me considero uno más del oficio de sumar fuerzas sociales en la música –completa el artista, oriundo de la ciudad norteña de Arica, baluarte de cierto sincretismo–, pero desde la construcción de la música, mis canciones tienen una espiritualidad distinta a la crónica social directa”.

–¿Tu respaldo académico te facilitó las cosas para crecer como compositor pop?

–Sí, hay una situación estética vinculada al hecho de poder acceder a los libros y a ciertos niveles de información que a uno le permiten tener una noción del presente y del pasado de los pueblos, sobre todo en Latinoamérica. Y también jugar con ciertos significados. Entonces, la formación académica, vista en el buen sentido, esa que tiene que ver con la curiosidad y con investigar en los propios pueblos, impacta positivamente en la generación de nuestra propia forma de ser.

–¿Cómo gana un espacio en la consideración popular un cantautor surgido en el norte de tu país? Sin la bendición de Santiago ¿es difícil sobresalir? 

–Sí, es muy clara esa pregunta en el sentido en que tiene su respuesta en sí misma. Es así, Chile es un país muy centralizado en la capital, donde el visto bueno legitima los procesos culturales o artísticos en general. Eso afecta muchísimo a las provincias. Mi estrategia como artista siempre ha sido ser lo más franco y sincero posible, y no profundo de manera forzada. Canciones que compuse en 1995/1996, recién vinieron a ser parte de la música o del interés santiaguino en 2005/2006. Porque a mi lenguaje lo fue recogiendo con mayor interés la gente más joven, precisamente porque era un discurso y un relato que venía desde un sector tan lejano para la capital como puede ser mi ciudad natal, Arica, que está más vinculada a Perú y a Bolivia, y a la Argentina en algunas tradiciones también referidas al folklore y ese tipo de fenómenos.

–¿Los retratos de qué personas tenés en tu mesa de luz? 

–De gente cercana, de la familia. Tengo un retrato de un profesor que me influenció muchísimo en la universidad, Luis Álvarez, arqueólogo y también estudiante de los tiempos remotos en los que la arqueología comenzó allá en Arica. Tengo siempre las fotos cercanas de la Violeta Parra, de Atahualpa Yupanqui, de Silvio, de Leonardo Da Vinci. Y por todos lados de la casa también aparece Gustavo Cerati, ya sea porque está en algún diario o en algún vinilo. En mis cuadernos de juventud aparece la figura de Ernesto Sabato y pintores renacentistas…

–En el folklore chileno, ¿cuáles son las particularidades rítmico-tímbricas del norte?    

–Bueno, tenemos los tinco, las saia, los wainos, los taquirari. Por ahí se nos juntan algunas cosas que tienen que ver con los sicuri, que son las cañas que también se emparentan con Argentina, Perú y Bolivia. Se pasan también desde Bolivia para nosotros los wailas y otros tipos de música que se van haciendo, según la región. Cada tanto aparece uno que otro ritmo distinto, pero en Arica trabajamos directamente con las bandas de bronce que suelen tocar ritmos bailables, que van desde una saia hasta una cumbia. Las músicas que vienen más del norte se transfiguran, y las tímbricas van desde instrumentos de viento, bronce, tambores, samponia, pasando por cosas que pueden ser más naturales y crudas de Latinoamérica, las que se afrontan con guitarra, charango, quena, bombo.

–¿A qué artistas argentinos considerás almas gemelas?

–A León Gieco y Pedro Aznar. Son artistas que incorporan el folklore y el rock con habilidad y amor por lo que hacen, logrando instalar un repertorio amplio en ese sentido. Eso me identifica con ellos. Y de los más nuevos, me ha gustado mucho el trabajo de Lisandro Aristimuño. Y, por supuesto, me he preocupado de escucharlo y de seguirlo.

Perfil. El chileno Manuel García (Arica, 1° de marzo de 1970) es cantautor, poeta y guitarrista. Asociado a los sonidos de la Nueva Canción Chilena, también incursionó en el rock. Fundó la banda Mecánica Popular y puso su voz al proyecto Víctor Jara sinfónico. La prensa de su país lo bautizó como "el Comandante del Folk Chileno". En los últimos años, su música ha cobrado mayor relevancia tras el surgimiento de una nueva camada de cantautores chilenos jóvenes. Entre sus discos se cuentan Pánico, Témpera, Acuario y Retrato Iluminado.