Lucas Heredia: En el momento de ser aire y elegir
Uno de los cantautores más talentosos de la escena local regresa a los escenarios luego de un problema de salud que lo dejó sin voz y lo obligó a refugiarse en la quietud.
Silencio. Mientras acomoda algunas cosas e ideas antes de hablar, Lucas Heredia parece moverse cómodo en el silencio, como habituado a no interrumpir con su voz lo que podría ser un momento insuperable en compañía de todos los sonidos, excepto el de su propia voz. Un efecto colateral –que no casual– de los 15 días en que no pudo emitir sonido alguno con sus cuerdas vocales por prescripción médica, a principios de este año.
O, tal vez, una tendencia natural a decir a partir de canciones mucho más que del habla, independientemente de los pólipos en las cuerdas vocales que le extrajeron a tiempo, antes de que amenazaran con minar su primer instrumento: la voz.
Un primer instrumento que, de todos modos, descubrió como tal mucho después de convertirse en músico y tocar la guitarra en MaPerqué, y quizás una de las razones fundamentales para animarse a sacar a la luz su talento de solista con oficio de orfebre de canciones. Y, una vez que las canciones y la voz empezaron a salir juntas, hubo de todo menos silencio.
Hasta los pólipos, claro. Ahí fue acordarse de cómo era solamente escuchar. “Fue raro, porque para quien tiene su voz entrenada y educada para cantar, algo como eso solamente puede tener origen emocional. Es como un jugador de fútbol que se rompe los ligamentos por ir demasiado fuerte a una pelota, un momento en el que imprime a su cuerpo mucha más fuerza de la que puede soportar sin lastimarse. Eso, creo, pasó con los pólipos”.
Artífice de lo posible, no obstante, encontrarse aunque sea momentáneamente sin voz también le sirvió para conectarse de un modo más profundo con una certeza que sospechaba: lo nocivo de la presión de tener que sostener un proyecto porque el medio obliga a trascender.
"Se puede tener una conexión distinta, más ligada con el disfrute, y hacer artísticamente sin tanto pensar en los modos de defender eso todo el tiempo", dice Lucas Heredia.
Cuatro meses sin cantar ni subirse a un escenario, para alguien acostumbrado a prodigarse en actuaciones, podrían suponerse como un calvario poblado de fantasmas. Aunque si a la ecuación se le elimina el dramatismo pueden ser lo que fueron para Heredia: un aprendizaje. Sirvió para… “Recuperar la noción de lo necesario. El laburo está por sobre lo necesario, y a veces incluso por sobre lo artístico. Pero pude comprobar que las cosas no se caen a pedazos si uno no le está inyectando algo permanentemente, de hecho creo que en mi caso funcionó al revés: yo no estuve trabajando ni bombardeando con mails y pedidos a nadie para estar tocando hoy en todo el país. Lo hicieron las canciones, las letras, quizás la sonoridad de un disco, o no sé qué. Las redes sociales ayudan, pero la conexión no pasa por ahí”.
No sería desacertado retratar a Heredia como uno de los artistas locales que menos mano echan del etiquetado y la invitación a shows a partir de redes sociales. Que llegue a tocar en Chaco, Corrientes, Santa Rosa y Gral Pico en la Pampa, Buenos Aires, Bahía Blanca, Rosario, Tucumán, Jujuy, Salta, Mendoza, San Luis, Trelew, Río Cuarto, San Francisco, Bell Ville, y Villa María no depende de una estrategia.
"Pareciera que el Facebook y los medios son los que definen la realidad, pero es sólo una parte. Eso mismo se cae si no tenés en la realidad una conexión artística. El público no me debe nada a mí, ni aplauso, ni convocatoria ni nada. Lo único que hace la gente es escuchar, y si hay algo genuino en lo que yo canto, en algún momento llegaré a quien tenga que llegar".
Después del silencio
La voz llega “en los días de ser aire y elegir”, canta en la primera canción que compuso en meses, y que todavía no tocó nunca en vivo. La idea de llegar, disociada de las habitualmente anexas (éxito, reconocimiento, fama) puede ser una punta para hablar mucho y de mucho. Y si se apela al silencio para dejar que las ideas salgan solas, aparece Córdoba como continente artístico.
"La escena musical cordobesa está sumamente profesionalizada en el género que busques. Eso, sonar bien y ser buenos músicos, hace a la continuidad y a la viabilidad de cualquier proyecto, pero no tiene mucho sentido si lo que decís no 'dialoga' con nadie".
"¿Qué estás diciendo? ¿A quién? El músico tiene que estar ahí, con la antena desplegada. La verdad está dando vueltas desde hace rato, si podés condensar eso en una canción, vas a tener en el mejor de los casos una obra de arte bella. Porque si la escena está terminando de consolidarse no es porque sea cada vez más profesional, sino porque hay gente que quiere escuchar lo que se dice. Generar identidad con algo que no dice nada es imposible. Y lo que decís te legitima (o no) mucho más que la difusión, que las redes sociales o que técnicamente seas brillante”.
Lo que se dice. Las palabras no como contraposición obvia al silencio. La búsqueda relacionada con lo genuino y la conciencia del lugar que se ocupa como artista vienen de ahí. “Uno no se para a decir ‘la gente me debe cosas’ o ‘ acá no pasa nada’. ¡En Córdoba pasa todo y a una velocidad vertiginosa! La cantidad de discos, de artistas que hacen cosas… ¡esto explota! Pasa que si estás enfocado en ‘lo difícil que está encontrar lugares para tocar’, posiblemente te olvides de para qué hacés lo que hacés”.
Heredia se acuerda de lo que hace, dice, con la convicción de quienes han llegado a la plena autoconciencia de lugar y tiempo. Igual que se acuerda, como en una película, del día que conoció el Teatro del Libertador en una función de la Sinfónica, de chico, antes de todo. La revelación de ese universo como el propio fue tal, que consiguió con los años subir a ese escenario para cantar y es, a sus 31, el momento que reconoce como su verdadera epifanía.
Y vuelve al tema del silencio forzoso, transformado en transformador. “Apareció un montón de gente, de amigos, la música apareció sola, me encontré escuchando cosas que había hecho antes, discos de Bowie… Y tuve esos 15 días de no pronunciar ni una sola palabra, y después otros 15 para volver a empezar a hablar de a poco.
Fue necesario parar de ese modo para entender por qué estaba haciendo lo que hacía, para confirmar esa elección de vivir de la música que quise hacer mucho tiempo. Ahora estoy atento otra vez, para que, cuando pasen verdades por el costado, poder condensarlas en palabras que después sean canciones”.
Perfil. Lucas Heredia nació y creció en barrio General Bustos de la ciudad de Córdoba. Tiene 31 años. Comenzó su carrera en la música como guitarrista y cantante del grupo local MaPerqué, con el que editó el trabajo “La eterna pregunta” (2005). En el año 2008, comenzó su carrera solista y lleva editados dos discos: “Adentro hay un jardín” y “Luz de cerca”, además de “Versiones al paso”, un álbum en el que aborda la obra de otros artistas, como Fernando Cabrera, Luis Alberto Spinetta y Paul McCartney.

