Los juegos de Lanvers
Con cinco novelas sobre África y muchos viajes al continente, el escritor cordobés es un cazador de historias y aventuras que transcurren inevitablemente en esa geografía exótica. Acaba de publicar “África: cazadores de gloria”.
Hernán Lanvers es médico, pero su fanatismo por el "continente negro" lo convirtió en autor. Comenzó con una novela, África: Hombres como dioses, que se convirtió en best seller en Córdoba y que no tardó en dar el salto al mercado nacional. Le siguieron otras (la última, África, cazadores de gloria, acaba de publicarse) acompañadas de una serie de viajes y aventuras por esa geografía indómita que parece su segundo hogar. Lanvers es un personaje excéntrico, que tradujo caseramente sus textos para que el referente del género de aventuras, Wilbur Smith, pudiera leerlos. En ese juego que es para él viajar a África a cazar historias y volver a Córdoba a escribirlas a mano en un cuaderno con birome negra, hay un disfrute rústico que roza lo pueril. En el tablero en el que Lanvers "juega" con sus historias, el gozo se activa cuando su imaginación pone al lector en trance. Pero el epicentro de las aventuras de Lanvers es siempre esa geografía y no otra.
–¿Alguna vez vas a dejar de escribir sobre África?
–Yo aspiro, en el mundo de los que escriben, a hacerlo sólo sobre África. No pretendo ni siquiera ser un escritor, tengo que llamarme así porque si pongo novelista la gente cree que escribo telenovelas. Yo quiero ser un novelista de aventuras basadas en hechos históricos ambientados en África.
–En muchos rituales africanos los jóvenes se inician en el mundo adulto cazando un león; ¿cuál sería el equivalente para vos en la escritura?
–Esa especie de “rito de iniciación”, ese pasaje a ser de una vez por todas un escritor o un novelista, lo sigo pasando todos los días con todos los libros. Me gustaría decirte “estoy seguro de que escribo bien, ya soy un narrador en serio”, hacerme el seguro. Pero no es así. Cada vez que me encuentro con alguien que me dice que leyó mis libros, hasta que no me dice “me gustaron mucho, no sabés cómo me entretuve y de África aprendí un montón”, yo siento que mi transformación en novelista no ha sido completa.
–¿Existe un “mal de África” en la escritura?
–Sí, existe. África ha embrujado, hechizado y fascinado al hombre blanco por siglos. Y ha sido capaz de transformar en escritor a muchos. A un aviador que estuvo un tiempo en el Sahara lo inspiró a escribir la historia de un príncipe perdido en el desierto. A un cazador y reportero barbudo que sólo estuvo meses en Tanzania lo llevó a escribir Las Nieves del Kilimanjaro y tres relatos formidables más. Se llamaba Hemingway. A una escandinava que vivió en Kenia 7 años plantando café, la hizo escribir África mía. A un ayudante de embajada, Rider Haggard, que sólo estuvo allí 3 años, lo hizo escribir el mayor bestseller del siglo 19, Las minas del Rey Salomón. África formó a Joseph Conrad, y tanto transforma a la gente que al gran poeta Rimbaud lo convirtió en traficante de esclavos y de armas en Harare... ¿Cómo no iba a hacer de mí un novelista?
–El personaje de Tom Grant está presente en muchas de tus historias. ¿Funciona para vos como un alter ego?
–Siempre que uno escribe, algunos de los rasgos de los personajes son propios. Tom Grant es un personaje basado en un aventurero real, que tuvo una vida 100 veces más interesante que la mía. Descubrir la Ciudad Perdida de Zimbabwe, Las Minas de la Reina de Saba, luchar junto al legendario rey Shaka, son aventuras que yo sólo podré vivir en mi imaginación. Tom Grant, aun sin quererlo, es un hombre destinado a cambiar parte de la Historia. Yo, en cambio, soy un simple contador de historias. Él tiene un sentido de la justicia muy particular, no cree en nada ni en nadie, salvo en la fuerza de su voluntad y en el valor de la amistad. Es un aventurero a pesar suyo, alguien que sabe que su destino no es el de un héroe ni el de un líder de hombres pero que, sin embargo, no se rinde jamás...
–En “Cazadores de gloria” hay muchos pasajes donde se describen combates y batallas, ¿es posible que te hayas puesto más cruento en esta etapa, o la historia así lo demanda?
–Si hay más batallas y más crueldad en este último libro, no es algo buscado a propósito. Estas historias transcurren en un continente que siempre ha sido un campo de batalla, un lugar en donde no hay lugar para la piedad, en tiempos de Shaka, un señor de la guerra tan cruel y terrible como sólo ese continente suele producir.
–¿Qué es lo que más te gustó de este libro?
–Disfruto de la investigación que hago antes de escribir, viajando o leyendo libros. Y también cuando lo escribo. Realmente me siento cabalgando junto a Tom Grant, a galope tendido por la sabana africana, explorando ciudades perdidas pero jamás olvidadas, librando batallas y viviendo aventuras que ya en estos tiempos son cada vez más difíciles de vivir. Sí, me divierto mucho escribiendo... Haciéndolo me siento más libre que nunca.
–¿Sabés si algún africano leyó tus novelas alguna vez?
–Hay africanos españoles que sí, en Islas Canarias, Ceuta y Melilla, además de Guinea española. Ojalá llegue, alguna vez, a leerse en toda África...
–¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto?
–Estoy leyendo sobre lo que será, quizá en dos años, el siguiente libro: una continuación de este. Uno se encariña un poco con los personajes. Lo bueno de las sagas es que permiten reencontrarlos.
Perfil:
Hernán Lanvers es cordobés y tiene 51 años. Creó un instituto de preparación para ingresantes a la carrera de medicina y es autor de una saga que comenzó con
África, Hombres como dioses
, seguida por
Harenes de piedra
,
Sangran los reyes
,
África: Tormenta de libertad
y la última,
África: Cazadores de gloria
(Plaza&Janés), que cuenta el nacimiento y la épica del Imperio Zulú y el encuentro del héroe Shaka Zulú con el Imperio británico. Viajó al África en muchas ocasiones.

