Larsson y nórdica: ¿otro best seller?
Asa Larsson es sueca y su tercera novela, "La senda oscura", pone nuevamente en foco el policial nórdico.
Buenos Aires. La flamante publicación de La senda oscura tercer título de la escritora sueca Asa Larsson- reafirma la apertura de la literatura nórdica hacia nuevos mercados y aporta una nueva perspectiva al policial negro, el género que halló una renovación decisiva en las novelas de Henning Mankell y Stieg Larsson.Tras el éxito obtenido por Larsson con su trilogía Millenium -que tenía como protagonista a Lisbeth Salander y al periodista Mikael Blomkvist- el interés por las obras literarias de esa región ha recaído ahora en otro exponente del mismo apellido, Asa Larsson, de nulo parentesco con el autor de Los hombres que no amaban a las mujeres pero similar proyección.La autora se presentó al mundo en 2003 con Aurora boreal, obra que a su vez perfiló a quien sería la protagonista de una trilogía que ya computa para saga: la abogada Rebecka Martinsson, con algunos problemas para relacionarse y un imán para el infortunio.La novela, que cuenta la pericia de la letrada para dar con los culpables del asesinato de un predicador que aparece mutilado en una iglesia, llegó a impresionar al mismo Stieg, quien la leyó en los meses previos a su muerte y llegó a confesar que lo mantuvo en vela toda una noche hasta que concluyó la lectura.En los dos títulos posteriores al opus -Sangre derramada y la flamante La senda oscura- las historias tienen como trasfondo la localidad de Kiruna, una pequeña ciudad situada a 145 kilómetros al norte del Círculo Polar Artico y con apenas 20.000 habitante, ideal para poner en escena la idea de una sociedad cerrada dominada por las inclemencias climatológicas.Hace ya varios años que Larsson dejó su carrera de abogada para dedicarse a escribir y, aunque ahora reniega de su profesión ("si buscas un mundo donde el dinero es lo único que importa, ése es el de los abogados", aseguró en una entrevista reciente), reconoce que haber trabajado en contacto con criminales la ha ayudado a entender el mundo de otra forma."En los tribunales veía a hombres y mujeres que habían hecho cosas horribles bajo la influencia de enfermedades mentales o drogas -ha relatado la escritora-.Conocerlos y escuchar sus historias terribles me ayudó a entender que no hay monstruos, sólo hombres".En La senda oscura, recién editada por Seix Barral, la acción se desencadena cuando el cadáver de una mujer žejecutiva de una multinacional dedicada a la minería- aparece al fondo de un lago helado: su cuerpo evidencia signos de tortura, en especial una extraña quemadura alrededor del tobillo.En este caso, si bien entra en escena la abogada Martinsson, la verdadera protagonista es la inspectora Anna-Maria Mella, quien debe rebatir la sospecha inicial de violencia sexual para centrarse en un móvil que apunta con precisión a negocios turbios de la empresa en la que se desempeñaba la víctima.Y aunque en La senda oscura el espacio geográfico tan ominoso se adivina como disparador de los episodios narrados, se podría pensar que las características del crimen relatado en este caso no difieren de lo que podría ocurrir en cualquier parte del mundo, ya que lo que aflora en definitiva es la miseria del ser humano globalizado.La escritora enriquece la trama con apuntes extraídos de su experiencia previa como fiscal, que le permite por ejemplo redactar un informe psiquiátrico, describir el desorden mental de un brote psicótico o recrear las técnicas de investigación policial.En sus obras -y esta última no es la excepción- Larsson fusiona los ingredientes del relato policial y la novela negra al servicio de una estructura caracterizada por la fluidez y la funcionalidad de las piezas que la integran: su fin último parece ser poner al descubierto los claroscuros de la idiosincrasia sueca y derribar su mito de sociedad modélica.En las novelas de Larsson, los malos nunca son muy malos ni los buenos, demasiado buenos: "Todos somos capaces de hacer cosas horribles bajo presión, está en la naturaleza humana", ha asegurado alguna vez esta mujer para quien la novela negra siempre tiende a la crítica social, "porque el crimen siempre es una situación muy extrema donde exploras la culpa, el bien y el mal y siempre sale una discusión moral de ello".La narrativa de la autora está más próxima a la de Mankell que a la de Stieg Larsson, ya que la crudeza de sus tramas queda compensada por un despliegue de ternura y esperanza que no abunda en las obras del escritor de La reina en la palacio de las corrientes de aire.

