La expansión de los cronopios
No todo lo escrito por Cortázar tuvo destino de narrativa o poesía tradicional sobre papel. A lo largo de su vida, el escritor también despuntó otros vicios y se dio un par de gustos: uno de ellos fue la historieta.

Otro rasgo de Cortázar es su conocida pasión por la música (el jazz y el tango), que lo motivó a probar suerte con el saxo y a escribir letras para ritmos de arrabal. Cortázar compuso junto a Edgardo Cantón las letras para un disco de tangos interpretado por Tata Cedrón, que salió con el nombre Trottoirs de Buenos Aires. La canción Java en el disco es un perfecto reloj que marca el paso de la nostalgia, el amor y el desengaño. Diez tangos para el moco tendido. Muy recomendable.
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Y para los enamorados del audiovisual también hay tela. Entre todas las adaptaciones de sus textos, la que hizo Michelangelo Antonioni es una de las más conocidas. La peli se llamó Blow up y está basada en el enorme relato "Las babas del diablo", en el que un fotógrafo toma una imagen en un parque para descubrir luego en su casa que hay algo que no advirtió cuando disparó. La exploración de Antonioni tiene sus licencias, pero es un gran trabajo.

Por último, y siguiendo en esta línea, el cineasta argentino Tristán Bauer armó un documental completísimo que se estrenó en 1994, con mucho material de archivo y voces de Alfredo Alcón y Julio Cortázar. Hay actuaciones, imágenes inéditas y audios a rolete. Una joyita.

