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Festival de mí mismo

Cómo es "Diario de invierno", el nuevo libro de memorias de Paul Auster.

26 de febrero de 2012 a las 04:45 p. m.
Redacción La Voz
Festival de mí mismo
Paul Auster publicó "Diario de invierno" primero en español. En inglés saldrá recién en agosto.

"El hombre teme más a la muerte a los cincuenta y siete que a los setenta y cuatro", dice Paul Auster en un momento de su carta a sí mismo. Diario de Invierno tiene el aspecto de un compendio de pequeñas sabidurías adquiridas y estéticamente pulidas como para que alcancen la dudosa y divertida dignidad de la literatura.Auster publicó este libro en español mucho antes que en inglés (se lo espera recién para agosto de este año) y lo presentó en una gira por España, como para fortalecer el mito de que se trata de un escritor más celebrado fuera que dentro de los Estados Unidos. Y no es el único mito que Diario de invierno tonifica: la idea misma de un estilo que superpone ficción y realidad se tensa al máximo en esta secuencia de memorias con una onda de monólogo frente a un espejo de esos que tienen por detrás una sala con millones de observadores.Diario de invierno no alcanza la intensidad de Leviatán o La música del azar, ni propone giros dramáticos de esa naturaleza. Continúa sí, una línea inaugurada por La invención de la soledad y, más tarde, por A salto de mata: más cerca del ensayo y, curiosamente, con un tratamiento de las coincidencias extraordinarias bastante menos convencido de su verosimilitud que en sus novelas. Como si le costara más creer en las cosas que sí ocurrieron en realidad que en las que él inventó.La nueva obra adolece, para los lectores no nacidos en España, de una traducción demasiado española: es un problema de siempre, sí, pero en este caso la segunda persona (Auster escribe como si le estuviera escribiendo una carta a un otro yo, como si le estuviera pasando factura) mete con frecuencia insoportable la conjugación en segunda persona del plural: "No hay presencia de adultos. Establecéis vuestras propias reglas de juego y arregláis desacuerdos entre vosotros; en su mayor parte con palabras, de vez en cuando con los puños", dice en un momento en el que habla de la infancia con un tono suburbano convertido por obra y gracia de la traducción en cualquier otra cosa.Pasada esa incomodidad, el libro avanza por la vida de Auster de un modo caótico,  melancólico y ligero. Su punto de partida es el cumpleaños 64: "Que ya no eres joven es un hecho indiscutible. Dentro de un mes cumplirás sesenta y cuatro años, y aunque eso no es ser demasiado viejo, no lo que todo el mundo consideraría una edad provecta, no puedes dejar de pensar en todos los que no han logrado llegar tan lejos como tú". Auster comienza a reconstruir su pasado de un modo diferente a sus autobiografías anteriores, dedicadas más a su relación con su padre (La invención de la soledad) y a su iniciación como escritor (A salto de mata). Esta es más familiar, con fuerte presencia de la madre, la esposa y la hija de Auster.Como en muchos de sus libros, los accidentes de autos disparan la narración: del recuerdo de infancia de la última vez que el autor se orinó en los pantalones durante un viaje, hasta, 50 años después, un choque con una furgoneta que se impactó de lleno contra el costado del auto de Auster, en el que viajaban él, la esposa, la hija y el perro Jack: "Tienes la impresión de que Zeus ha arrojado un rayo contra ti y tu familia".Auster cuenta que se siente -ya no tan secretamente- culpable de ese accidente y que desde ese día en que casi mata a su familia, ya no conduce.Ese es el tono del libro: lo que el tipo aprendió. Las decisiones que toma de viejo por su vida de joven. Varias incidencias se parecen mucho a ciertas anécdotas de sus novelas, y un poco el deleite del lector pasa por ese juego de reconocimiento de historias y personajes.Probablemente sea un libro para fans, para la clase de lector de Auster que disfrutaría leer sobre cómo el autor de La noche del oráculo batía "el récord norteamericano de masturbación durante todos los meses de 1961 y 1962". Sin ese interés, que ayuda a que el tono simpático del libro se magnifique, la lectura de Diario de invierno puede resultar no tan entretenida. Con ese interés, es decir, con una aproximación más amorosa, con un cierto background de admiración por el autor, la experiencia de voyeur se vuelve irresistible. ¿Cómo que Auster estuvo bloqueado, sin poder escribir? Y sí, él mismo lo cuenta, y describe el momento en que eso se solucionó, con una sensación de libertad y felicidad que le da un cierre al libro. El hombre sigue ahí, Y ya no tiene tanto miedo. Auster por Auster La gira española de Paul Auster devino en una catarata de entrevistas con los medios ibéricos. El escritor habló de su libro, que habla de él, y dejó algunas claves de lectura:"La familia es todavía el centro de la sociedad estadounidense, sin duda, pero eso se está transformando porque la gente no se casa como antes; se ha perdido el sentimiento de sacramento""Puedo saber cómo, cuándo, quién y qué escribo pero nunca por qué, creo que nunca un escritor puede contestar a eso"."Este libro no es para hacer balance ni tampoco una salvación ni una declaración sobre nada, solo es un informe sobre el ahora"."Es una colección de fragmentos, no una biografía. Trato de construir lo que en música se conoce como fuga"."Como trato de expresar en el libro, mi madre me dio un amor muy intenso. Quizás todo lo bueno que hay en mí vino de ella"."Siempre hice la distinción entre el yo que escribe y el biográfico, el hombre que paga sus impuestos, que saca la basura y lava los platos. Ese no es el mismo tipo que escribe mis libros. El que escribe es el ser invisible que me habita, pero no soy exactamente yo, no es mi yo físico o biográfico. Este es un libro que habla básicamente de mi yo físico".Diario de inviernoPor Paul AUster. Anagrama, 2012, 248 páginas.Precio: .