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En la sección Versión libre, el libro Animalia urbana

Reseña del último libro de Leandro Calle, Animalia urbana. 

28 de agosto de 2014 a las 06:07 p. m.
Carlos Schilling
En la sección Versión libre, el libro Animalia urbana

Animalia urbana es un libro raro en la bibliografía de Leandro Calle, un poeta que ha escrito y publicado una obra variada desde la década de 1990 hasta el presente, pero que en ninguno de sus libros anteriores había incursionado en la clase de feísmo deliberado que explora en estos nuevos poemas dedicados a diversos animales.

No se trata de una fealdad exagerada, expresionista (salvo en unos pocos casos) sino de una fealdad cotidiana, naturalizada, una fealdad menor, rutinaria, que se expande desde el animal mismo hacia el poema, como si más que decirlos las palabras tuvieran que encarnarlos. El procedimiento se ve en “Mulita de la cobardía”: “el diminutivo que te esconde/ nos hace buscarte en los rincones/ hasta que brillan los pelos amarillos/ junto al caparazón fuerte y duro que se encorva”. Las coloridas ilustraciones de Juan Tardivo apuntan a una dimensión vital que también emerge en los textos aunque de una manera más asordinada.

Más allá de la repeticiones y de la estructura anafórica, que de algún modo constituyen una regularidad antes que un ritmo, los poemas parece rechazar la melodía y optar por la disonancia y el ripio, aunque el tono puede ser elegíaco, como en “Perra necesaria”, o cruel, como en “Hormiga sola” (poema en el que la fealdad se impone desde el primer verso: “Hormiga sola, negra, culona, seca” y que unos versos después incluso se sumerge en el mal gusto voluntario: “Pero qué hacés acá perdida en mis zapatos/ no te das cuenta que la muerte tiene cara de suela”).

El bestiario contiene una perra, una hormiga, una mulita, un burro, una yegua, un chancho, un águila, una babosa, una araña, una rana, un cascarudo y un grillo. Esas doce figuras son precedidas por un animal sin nombre, designado como “El gran bicho en lo alto” y seguidas, como conclusión, por un poema titulado simplemente “Bichos” que invita a leer la serie anterior como si se tratara de los signos de un zodíaco.

Ni del todo fábulas, ni del todo alegorías, las criaturas verbales de Animalia urbana, feas por sí mismas y afeadas por los poemas que son a la vez su propia materia y la atmósfera en la que viven, ofrecen su opaca resistencia al ojo de cualquier lector que pretendiera excederse en el ejercicio de la interpretación y reír o llorar sobre esos enigmas irreductibles.

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Animalia urbana

Leandro Calle

Dínamo poético

2014 / Córdoba