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Cadáveres exquisitos

Laura García del Castaño es poeta y trabaja en una funeraria. Este jueves presenta su nuevo libro El animal no domesticado, editado por Pan Comido.

19 de junio de 2014 a las 03:38 p. m.
Cadáveres exquisitos
La escritora Laura García del Castaño. / Foto: Pedro Castillo.

Es difícil saber si los poemas de El animal no domesticado hubieran podido ser escritos por alguien que no tuviera un largo comercio con los muertos. La biografía de su autora, Laura García del Castaño –quien trabaja en una funeraria en la ciudad de Córdoba–, se interpone entre la página y el lector casi como una figura profética o sapiencial.

Pero la profecía o la sabiduría están menos en el contenido de los versos que en su tono. Hay una intensidad, un énfasis que se imponen desde el principio hasta el final y que si bien no determina la calidad intrínseca de los poemas (algunos son muy buenos y otros no tanto, como en casi cualquier libro de poesía) sí le dan una poderosa cohesión interna.

Extrañamente, el primer poema del libro es tal vez el único distinto: un collage de frases escuchadas durante un velatorio, una variante de “cadáver exquisito” que reproduce con una contundencia superior a cualquier registro documental ese vacío lleno de voces que se forma alrededor de un ataúd.

En los siguientes 28 poemas, es la propia voz de García del Castaño la que toma la palabra para hablar de los muertos y de los vivos que rodean a esos muertos. Lo que en una novela realista sería una rutina administrativa y fantasmal, en sus versos siempre adquiere un tono expresionista, exaltado, como si su discurso poético fuera impulsado por el imperativo ético de no acostumbrarse a la muerte: “Los muertos están libres y están sueltos/ como animales/ Los muertos están despiertos/ y no son domesticados/ Tienen la vitalidad del niño perfecto y asesino/ Tienen la saliva dulce del que vio al otro lado”.

Sin embargo, y pese a la innegable capacidad de conmoción directa de los poemas que tienen como base de operaciones a la funeraria, hay como una veta lateral, algo menos enfática, en ciertos poemas más breves –como uno dedicado a la ciega que vende sobres en el correo u otro que trata sobre una laguna que desaparece en Bosnia– en los que la voz de García del Castaño encuentra una vibración justa e inolvidable. Para prueba basta citar completo el segundo poema mencionado: “En la radio anunciaron cortes parciales de agua/ mientras una laguna desaparece en Bosnia/ y aquí, el perro bebe de un pozo que ha cavado./ Justo allí está el desagüe que viene del fondo/ cuando se baldea el patio./ Algo escapa con el agua y el perro bebe./ En el reflejo del charco parecen dos animales/ saludándose desde mundos paralelos/ a través del cráter que ha dejado/ el paso de un gigante”.

El animal no domesticado

Laura García del Castaño

Pan Comido

Córdoba, 2014

Presentación

El libro de Laura García del Castaño será presentado junto con La noticia es el diluvio, de Alexis Comamala, el jueves 19 de junio a las 20 en La Casona Municipal (La Rioja y General Paz).