Bienvenidos a Tutelandia
Hoy viene Tute a Córdoba. Para recibirlo, te proponemos esta entrevista de la edición impresa de Ciudad X.
Si pudiéramos viajar al interior de la cabeza de Juan Matías Loiseau ¿qué veríamos? ¿comprobaríamos desde ahí la gracia y el amor de las personas, la solidaria extravagancia sentimental de los estados de soledad? La palabra "Tute" es la deformación de una deformación de su nombre: de Matías a Matute, y de ahí a la firma artística. Salvo su madre, todos lo llaman así. Todos los que lo conocen, claro. Los que no, dirán que el nombre les suena, de algún lado, como si fuera una de esas canciones imposibles de no haber escuchado nunca. Tute, el que dibuja seres enamorados que son pura nariz y ojos saltones, el de Batu, el de los cuadritos con historias de seducción y soledad. Tute, el que nunca menosprecia a los personajes de sus chistes y siempre los dibuja en paisajes de duermevela, a medio camino entre el sueño y la referencia real. El humorista sin cinismo. El poeta, tanguero, pintor. El que dibuja tiras, cuadritos, páginas, y todas son ventanas al interior de su cabeza. -Si en un naufragio de tus personalidades sólo pudieras salvar a una de ellas, a cuál salvarías? -Creo que en el humorista está el resto. A veces con más presencia que otras, pero el humor gráfico es una síntesis de lo que soy, de las cosas que me apasionan, me inquietan, me hacen reír, me entristecen… El paisaje que dibujo es interno. Un barrio de calles a veces nostálgicas, a veces poéticas, a veces absurdas, a veces fantasmáticas y que, como en todo barrio, se cruzan. Así que salvaría al humorista, porque –sin hacer trampa- estaría salvando un poco a todos.-¿Cómo hacés para que cada uno de esos Tutes no se parezca tanto a los demás? -No me preocupa que se parezcan. Al contrario, encontraría extraño que fueran distintos. Lo que cambia es el formato. Suelo tener ideas que son para un soporte bien específico: un cortometraje, una canción, un cuadro humorístico o, por ejemplo, un radioteatro. Y son pocas las ideas que se pueden traficar de unos a otros. Sí se puede ver -por lo que te dije antes- una coherencia temática. Las obsesiones son las mismas. Esas obsesiones son parte de lo que llamamos "estilo". Las obsesiones y las limitaciones. -¿Cuál de ellos es el que más se parece al Tute que pone la mesa o lava la ropa? -El Tute doméstico se parece al resto, pero es menos gracioso, supongo. (Es muy raro hablar de uno en tercera persona, como Maradona. ¡Para colmo, al cubo! Hace mucho hice un chiste con eso: un periodista le preguntaba por qué hablaba de él mismo en tercera persona y él respondía "No sabe".) También es menos poético, más errático… mi peor versión, digamos. Bioy Casares decía que escribir es pensar con más precisión. Es cierto, uno tiene lo necesario: tiempo, posibilidad de releer, de corregir. En la vida no artística los globos no suelen tener las palabras precisas. Y muchas de las experiencias no suelen ser publicables, por poco interesantes. El laburo es un recorte. Algo que para uno vale la pena contar.-¿Cuál es tu ejercicio predilecto para incentivar tu propia creatividad? -La observación. Observar. Observar cómo se comporta la gente, cómo se comunica. Cómo nos comunicamos. Cuáles son nuestras conductas. Eso me apasiona.-¿Creés en la inspiración? ¿Cómo la describirías? -Creo en la inspiración como resultado del trabajo. Del trabajo de pensar, de meditar. A veces, puede aparecer una idea como inédita en nosotros, impensada. Pero buscando un poco encontrás de dónde vino. Aunque sea inconsciente, tiene su raíz en alguna parte. Cuanto más activo estoy, más inspirado me encuentro. García Lorca describía al poeta como a un cazador en un bosque que no debía dejarse tentar por presas fáciles ni confundirse con la neblina.-¿Qué es más poderoso como tema, el amor o el desamor? -El desamor es más atractivo como motor para el arte. Cuando uno está enamorado en lo que menos piensa es en trabajar. Supongo que será por eso que hay mucho más material sobre el segundo que sobre el primero. -¿Y cuál de los dos ha sido más frecuente en tu propia vida? -Los dos. Y sus grises. -¿De qué dirías que están hechos tus sueños? -Me gustaría poder decirte que los sueños están hechos de nuestra propia madera, como decía Shakespeare. Que de algún modo es así, ¿no? Eso es el inconsciente. Pero más bien parecen películas independientes, herméticas, muy despreocupadas del gusto del público. Te diría que mis sueños –y los de todos, supongo- están hechos de metáforas.-¿Qué sentís cuando entrás a la casa de un desconocido y hay una viñeta tuya pegada en la heladera? -Es una linda sensación. Esos son los destinos del humor gráfico: las heladeras, los corchos, las carpetas… ¡los huevos! Lugares comunes, populares. Elegidos por la gente. Eso me gusta.-¿De qué se alimenta con más frecuencia el tachito de basura de tu lugar de trabajo? -De colillas de cigarrillos y bollos de papel (originales de las tiras, etc.). Dibujo sobre papeles berretas, de esos A4 de oficina. Después escaneo y pinto en la computadora. Cuando los dibujos no tienen mucho laburo los tiro. O los pongo en una pila de papeles para hacer carteles, listas y esas cosas.-¿Cuál es tu relación con el cine? ¿En qué anda "Cenizas"? -El cine me encanta. Tengo épocas en las que veo una peli por día y otras en las que veo menos. Pero siempre me gustó. Sobre todo a partir de la adolescencia. María (la mujer de mi viejo) organizaba unos ciclos de cine de autor espectaculares. Se hacían en casa, con amigos míos y de ellos. Comíamos empanadas, tomábamos vino y veíamos una peli y algunos cortos. A veces venían músicos y sonorizaban películas mudas que proyectábamos en 16mm. Fueron varios años. Una experiencia muy enriquecedora. "Cenizas" está a medio escribir. Es un proyecto a largo plazo. No tengo apuro en filmar. La estoy escribiendo con Julio Roldán. Veremos en qué queda. Un largometraje es algo para lo que no sé si estoy preparado aún. Pero la idea me seduce.-¿Qué película recordás que te haya hecho levantar a dibujar, que te haya provocado ese efecto de tener que dibujar y dibujar? -Mmmm… las películas, en general, me provocan más escribir o pensar una idea que dibujar. Salvo las películas de animación. Ahí sí me dan más ganas de dibujar. Me pasó, por ejemplo, con unos cortos franceses. Tragedias minúsculas se llamaban. El estilo me sedujo tanto que me puse a probar cosas en un papel. Era un estilo descontracturado, picasseano. Unos dibujos exquisitos en los que se rompía la perspectiva armoniosamente. También con Father and dougther de Dudok de Wit. Un corto absolutamente genial desde todo punto de vista. Aunque esa película inspiró más la atmósfera de un corto que hicimos que se llamó El Ángel de Dorotea, con actores de Lobos y música de Antonio Tarragó Ros y el Chango Spasiuk. -¿De qué parte de la impronta de Caloi (Carlos Loiseau, su padre, el creador de Clemente) no has podido o no has querido liberarte? -De la cuerda poética. Es una cuerda que ya tenía su guitarra y que me marcó. Es la influencia de la que no he querido librarme. Porque produce una música que a mí también me gusta y porque creo haber logrado sacarle sonidos propios.-En Córdoba se exponen "tiras, cuadros y páginas", qué es lo mejor de cada formato, y qué es lo peor?-Cada formato tiene sus virtudes y sus restricciones. Toda la vida soñé con crear una tira de personajes. Personajes reconocibles, con personalidades marcadas y psicologías diferenciadas. El único fantasma con la tira es la repetición. La tira es diaria, muy demandante. Y eso que cuento que es lo lindo de la tira es, al mismo tiempo, lo tirano. Puede cansarte (y cansar a la gente). Por eso, desde que empecé a hacerla dejé en claro que si algún día me aburría de hacerla, la iba a dejar. Por suerte todavía no ocurrió.El cuadro es más directo. Tenés que contar algo en una sola viñeta. Eso es atractivo justamente por la síntesis. Te obliga a resolver en una baldosa. Y la página es el espacio de mayor libertad. Es semanal, hay más tiempo para hacerla, no tiene personajes fijos, puede ser un gran cuadro o una historieta secuencial, color o blanco y negro… Es un espacio del que siempre disfruté. Sobre todo cuando descubrí que eran más interesantes las búsquedas en los papeles marginales que los originales. Que había algo que se perdía o diluía en el paso a tinta, en la formalización del dibujo y de la idea. En ese momento decidí probar de publicar directamente el boceto. Mandé uno a la revista, se publicó… miré para los costados, nadie puteó… y seguí así. Son páginas con errores. Apenas o nada corregidas. Páginas más frescas. -¿Qué importancia tiene la seducción en tu trabajo? -La seducción está presente en mi trabajo desde el principio. Uno primero se siente seducido por un deseo, una idea. Después por la realización. Uno, a través de lo que hace, dialoga con uno mismo y con los demás. La seducción es un elemento indispensable. No el sentido de gustar solamente, sino en el de interesar. Atrapar al lector con la idea. Provocarlo, hacerlo pensar sobre ella. Permitirle que se apodere, que intervenga. Lo contrario a la seducción es la indeferencia.
Tute en Córdoba
El viernes 22 a las 19.30 en el Centro Cultural España Córdoba se realizará una charla entre Tute y Jorge Monteagudo en el marco de la muestra Tute por tres, en la que además el artista firmará libros y realizará dibujos a los asistentes.

