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Gremios, ni aliados ni enemigos

El accionar sindical debe mantenerse dentro de la ley, como parece descubrir ahora el Gobierno nacional, que no reaccionó cuando las denuncias provenían de empresas privadas.

29 de noviembre de 2011 a las 12:01 a. m.
Gremios, ni aliados ni enemigos

Durante ocho años, el kirchnerismo tuvo la habilidad de confrontar con un enemigo real o imaginario. Éste fue instalado en la escena por las palabras y acciones de Néstor Kirchner, primero, y de Cristina Fernández, luego, y amplificado por el enorme aparato mediático que controla el Gobierno nacional. El Fondo Monetario Internacional (FMI) y los "fondos buitres", el gobierno de los Estados Unidos, las empresas multinacionales, la década menemista, los medios de comunicación independientes, integran de manera periódica, esta incompleta lista. Los ataques a ese "enemigo interior" pretenden ocultar la verdadera cara de muchas decisiones del Gobierno y, en muchos casos, la corrupción y la falta de respeto a las leyes.Los estrategas del oficialismo han encontrado ahora otro "enemigo", al que tratarán de reducir a su mínima expresión y quitarle poder de acción para llevar adelante el "ajuste progresista", que buscará poner en caja cuentas desbordadas desde hace dos años.La Confederación General del Trabajo (CGT), liderada por Hugo Moyano, y las asociaciones del Personal Técnico Aeronáutico (Apta) y de Pilotos de Líneas Aéreas (Apla), encabezadas respectivamente por Ricardo Cirielli y Jorge Pérez Tamayo, parecen ser los nuevos enemigos a vencer para consolidar el modelo, aunque ellos fueron parte de su creación y desarrollo. Cirielli, funcionario de Néstor Kirchner, lideró la lucha contra los grupos empresarios que conducían Aerolíneas Argentinas, para mostrar su inviabilidad como empresa privada, más allá de que deben señalarse errores en la gestión y presuntas estafas de los operadores españoles. Pérez Tamayo inspiró la reestatización de Aerolíneas, que ahora cuestiona porque el poder interno pasó a un grupo de jóvenes que no puede manipular en los negocios de la compañía aérea.En sus críticas, la Presidenta reveló enormes distorsiones salariales que, vale recordar, el actual Gobierno y sus funcionarios contribuyeron a viabilizar. El sueldo promedio de los técnicos supera los 15 mil pesos mensuales y el de los pilotos ronda los 40 mil, dijo la jefa del Estado, asombrada por las ganancias gremiales, sin mencionar las fortunas que cobran los directivos. En una nueva referencia a Moyano, dijo que en un vuelo de una línea aérea estadounidense, el piloto anunció que no había comida a bordo debido a un bloqueo al catering por una disputa sindical. En las sociedades modernas, los gremios no son ni enemigos ni aliados de los gobiernos de turno. Tienen su rol, y su accionar debe estar dentro de la ley, sin aprietes ni boicots, como parece descubrir ahora el Gobierno, aunque no reaccionó igual cuando las denuncias provenían de empresas privadas. Es la gestión kirchnerista la que debe reencauzar la relación, sin apelar a falsas distorsiones ni a reescribir la historia.