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Los pisos flotantes

Una opción rápida, limpia y con un toque de elegancia.

06 de mayo de 2014 a las 08:22 a. m.
Especial
Los pisos flotantes

Cuando se piensa en una obra limpia, que no se demore en el tiempo y con fina terminación, los pisos flotantes resultan una alternativa apropiada.  Bien posicionados en el mercado, se presentan como una solución muy ventajosa gracias a su sistema de fácil instalación y durabilidad.

Si bien tienen mucha aceptación en la vivienda familiar, sus características también los llevan a ser empleados en oficinas y comercios, donde el tránsito es más frecuente y demanda un producto altamente resistente. Además, se caracterizan por ser un material que agrada visualmente y ayuda a mantener climatizado el ambiente, ya que actúa como aislante del suelo y amortigua los ruidos.

¿Por qué flotantes? Sencillamente porque flotan; así lo explican los comerciantes especializados en el rubro. Es un piso que se coloca sin clavarse: se trata de piezas de madera natural o melamina, encastradas unas con otras, sin tornillos, pegamentos o clavos para su sujeción. Se distinguen por su pequeño espesor y su posibilidad de ser colocados sobre casi cualquier superficie plana, incluso sin levantar los existentes.

Mantenimiento. Su cuidado no requiere mayores esfuerzos, y nada que corresponda al normal uso puede alterar su excelente calidad. Un trapo humedecido suele ser la manera más práctica y eficiente de mantener limpio un piso flotante (sin distinción del tipo que sea, esta es la forma más sencilla de mantenimiento).

Hay que estar atentos, porque en estas superficies nunca deben utilizarse productos que contienen cera o barniz, ya que los estropearían. En espacios muy expuestos a la suciedad y en el ingreso a un ambiente o local se recomienda colocar esterillas o alfombras y crear zonas de paso limpias, así como también utilizar adhesivos de fieltro para los muebles y ruedas de caucho blando, a fin de evitar rayones inesperados.

Otra clave es controlar los encuentros del piso flotante con ventanales, macetas, o espacios pegados a baños, cocinas o pasillos, para verificar que no se produzca ingreso de agua por filtración o desborde. Con todo, es importante aclarar que su durabilidad dependerá también del modo en que se colocó y la calidad de los materiales utilizados.