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La microcasa de Le Corbusier

Estas elementales construcciones tuvieron su antecedente en los grandes maestros de la arquitectura mundial.

22 de julio de 2016 a las 12:45 p. m.
Especial
La microcasa de Le Corbusier

Las microcasas no son nuevas: eso se confirma cuando se repasa la obra del genial Le Corbusier, quien realizó un conjunto de construcciones para sus vacaciones personales en la Costa Azul francesa. Allí, en los últimos años de su vida, haría realidad su idea más radical relacionada con el espacio mínimo habitable, en la denominada Petit Cabanon.

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Se trata de una ascética cabaña recubierta de tablas de tronco, que construiría en un pequeño promontorio junto a la Etoile de Mer, el restaurante de su amigo y antiguo plomero, Thomas Rebutato, junto a su mujer. La construcción es más que elemental: un recinto rectangular de una planta de medidas precisas: 3,66 x 3,66 metros y una altura de 2,26, lo que, aplicando la técnica Le Modulor, coincide con la mano levantada del hombre ideal.

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Lo concreto es que las dimensiones correspondían con exactitud así al canon dictado por la serie numérica del Modulor Azul, una expresión de sumisión extrema a aquella racionalidad ideal pensada por el propio arquitecto.

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Todos los huecos del cubículo básico están estudiados para ofrecer dos servicios esenciales: vistas del espacio exterior y ventilación. Tras el inodoro del baño se ubica una larga y estrecha ranura vertical abatible para lograr una rápida evacuación de olores. Sobre una de las camas, una pequeña ventana rectangular desde la que se vislumbra el verde de la vegetación en la parte trasera. Sobre la pared de la entrada, el artista pintaría uno de sus típicos diseños de formas de colores intensos en azul y amarillo.

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Algo que destaca a esta cabaña es que no cuenta con otros elementos funcionales que se consideran esenciales, como una ducha o un recinto para cocinar. Para eso, se confiaba en el baño, en el mar o el equipamiento del vecino restaurante.

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Exteriormente, el mínimo edificio está recubierto por piezas sin desbastar de corteza de pino. La cubierta se compone con simples planchas de fibrocemento, junto con unos tableros en falso techo que se separan a una distancia suficiente para permitir el aireamiento y atenuar así la acción del soleamiento de una manera elemental.