Asombrosa: una casa-jardín corrediza y flexible
Innovación para realizar un espacio de usos múltiples donde cenar con amigos, pintar o disfrutar de la familia.
Tan flexible como la ropa: así pensó esta casa de jardín Caspar Schols, un joven holandés sin formación en arquitectura, diseño o construcción. Su madre le había pedido diseñar y construir, aledaño a su casa principal ubicada a las afueras de Eindhoven, una especie de salón de usos múltiples para cenar con amigos, alojar las representaciones teatrales de sus nietos, pintar o simplemente meditar desde el contacto con la naturaleza.

La mayor parte de la casa se preparó como un \'kit\' y se construyó en el garaje de la casa de la madre en unos cuatro meses.
"Después de terminar el kit, la familia y amigos ayudaron a poner juntos las diferentes partes en dos semanas. Luego, trabajé dos meses más para terminar el proyecto", señala Schols.

Transcurrido ese tiempo, se pudo ver una casa jardín dinámica conformada por un pabellón a dos aguas de sección constante que se extiende y contrae, gracias a envolventes de madera y cristal que se deslizan en sentido longitudinal para permitir diversas formas de interacción con el entorno. Simplemente, una casa corrediza.
"La idea es que la casa se pueda ajustar fácilmente a cualquier tipo de clima, estado de ánimo o la ocasión", señala Caspar.
Construida principalmente en madera, contiene una carcasa interior de doble vidrio y un techo global de acero. El espacio se calienta mediante una pequeña pero eficiente estufa noruega de leña. Todo el proyecto está construido sobre 18 pilares de hormigón armado. Excluyendo las terrazas, mide 6 metros de longitud y 4 de ancho cuando está en su menor amplitud, pudiendo extenderse hasta los 12 metros.

La envolvente exterior, de madera Douglas, es la primera pieza de este “traje arquitectónico”, la cáscara estructural o en este caso, la chaqueta que aísla del frío. Al interior de esta primera pieza está una segunda capa, “la camisa”, una envolvente más ligera y transparente que permite mantener el contacto con la naturaleza desde el cobijo. De este modo, usar la casa es tan fácil y rápido como cambiarse de ropa.

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