Alegría, espacio y detalles
Ya se viene. Cómo armar el espacio para la llegada de un bebé. Claves a tener en cuenta. Los muebles y las novedades del mercado.
La habitación de un niño es uno de los preparativos más importantes en el desarrollo de un proyecto, no sólo de vivienda sino también de familia. La llegada de un pequeño a la casa requiere preparar su espacio, y esta puede ser una experiencia enriquecedora para todos.
Desde la habitación en sí o el sector que se elija, pasando por los colores, el mobiliario y las telas, hasta las medidas de seguridad esenciales, todo se debe contemplar para que su lugar resulte apropiado.
Puntos clave
Existen puntos básicos sobre los cuales empezar a diseñar el espacio para los más pequeños. Los especialistas y diseñadores aportan una guía que bien pueden acompañar la tarea:
•Cuando se dispone de un cuarto exclusivo para ellos, habrá que considerar que cuanto más amplio mejor, que resulte luminoso y con buena ventilación.
• En su decoración, deberán plantearse las necesidades reales del pequeño, qué materiales son los más recomendables, cuál es el presupuesto con que se cuenta y cómo aprovechar de la mejor manera el espacio del que se dispone.
• Crear diferentes zonas. Los decoradores hacen especial hincapié en lo conveniente de generar áreas diferentes, si el lugar lo permite: una para el sueño, otra para el juego, por ejemplo. Siempre hay que pensar en un entorno cambiante (los niños crecen), no decorar pensando exclusivamente en el recién nacido. Al gatear, no tendrá que tener obstáculos, por lo que cuanto menos elementos decorativos haya será más fácil (para el niño, para la limpieza y para ordenar).
• Seguridad. Las medidas de seguridad deben contemplarse desde el principio. Puertas sin trabas, camas alejadas de las ventanas (sobre todo en departamentos) y con topes para que no se puedan abrir completamente, colocar bombitas piloto o de sueño y nunca lámparas de pie. Tapar enchufes y esconder cables, y controlar que los interruptores están en buen estado son algunas medidas primarias para que estén seguros.
Sin cuarto propio
También es verdad que no siempre se cuenta con otra habitación para destinarla al nuevo integrante de la familia. En esos casos, las sugerencias no varían demasiado, y los diseñadores proponen:
• Siempre un espacio. En estas situaciones, hay que poner en juego la imaginación y crear una zona especial para ellos dentro del cuarto.
• Zona de color. Una manera sencilla y práctica es darle color a la pared más próxima a su cuna, o bien colocar adhesivos apropiados que la diferencien.
• Separación. Cuando la superficie lo haga posible, un biombo o separador pueden ser la solución más práctica para separar bien las zonas.
El mobiliario
“Un bebé duerme en cuna hasta los seis meses, aproximadamente, por lo que comprar una cuna pequeña puede ser un gasto innecesario, cuando el mercado ofrece hoy posibilidades en módulos muy recomendables y que cumplen varias funciones al mismo tiempo”, señalan desde Nenukitos. Al ir creciendo, el bebé presenta diferentes necesidades: los módulos se pueden cambiar de lugar, agregar o quitar partes, para que se adapten a la edad y evitar tener que cambiarlos sin más.
En la primera etapa del bebé, los barrotes de la cuna deben ser sin puntas y con bordes redondeados y, conviene acolcharlos.
• El lugar de cambiado. Finalmente, desde la firma Nanita’s sostienen que es una medida práctica que siempre debe atenderse. “Los muebles en módulos generalmente ya lo disponen; de lo contrario, hay que pensar en un cambiador, o bien una cuna con cambiador incorporado”, dicen.
Costos
Cuna en módulo, desde $ 2.800
El colecho, desde $ 1.500
Fuente: relevamiento propio en negocios del rubro.
El colecho
La firma Mawen Design presenta el colecho. El término colecho se emplea tanto para el acto de compartir la cama con el bebé como también el tenerlo al lado, y en una cuna de tres lados.
Dentro de sus principales características, se destacan la posibilidad de separarla de la cama matrimonial y regularla en altura; luego,
se la puede utilizar como sillón o escritorio cuando el bebé crezca.
Según sus fabricantes, el colecho tiene múltiples beneficios para los padres y los bebés:
• mejora el descanso nocturno.
• facilita la lactancia durante la noche.
• sincroniza el sueño entre mamá y bebé.
• mejora el vínculo emocional.
• estimula el desarrollo físico-motriz del bebé.

