Pelé no es brasileño
Garrincha, Vinicius y Obama, con Pelé jugando unos metros detrás. Alegría y derroche visual asegurados y el mundo entero prendido al televisor para ver a los astros brillar en una cancha de fútbol. Eduardo Bocco.
Garrincha, Vinicius y Obama, con Pelé jugando unos metros detrás. Alegría y derroche visual asegurados y el mundo entero prendido al televisor para ver a los astros brillar en una cancha de fútbol. La bandera de Brasil dando la vuelta olímpica por todo el planeta. Aunque Pelé no sea brasileño, porque hoy se viene a descubrir que el verdadero nombre de Pelé es Barack y que obviamente no nació en Brasil, sino en los contradictorios Estados Unidos.Brasil recibe la visita de Barack Obama y lo trata como lo que es para una importante cantidad de su gente: un ídolo.Obama sale de su tierra y llega a un país en el que un alto porcentaje de habitantes tiene su mismo color de piel. Eso provoca un shock emotivo fortísimo y se traduce en el clima que respira el país que recibe al ilustre visitante. Brasil se da cuenta de una vez por todas de que el color de la piel comienza a dejar de ser un motivo de discriminación. Por eso, se publicita su presencia en plazas cariocas y se aclara casi con un toque de humor que la entrada será "gratis".Brasil recibe con honores a Barack y su presidenta Dilma Rousseff encabezará la multitudinaria fila de devotos. Atrás quedan aquellos viejos y pícaros desencuentros con el ex presidente Lula (sus desafiantes encuentros con las autoridades iraníes, por ejemplo).Hoy, el color de la piel de ese presidente hasta ayer lejano es una señal. Hoy es un mito; hoy es Pelé; hoy es una fuente de saber.La gira latinoamericana del presidente norteamericano incluye también a El Salvador y Chile. El primero, un país clásico del Tercer Mundo de la región, en el que la desigualdad y la exclusión siguen siendo dilemas prácticamente imposibles de resolver, a pesar del aire relativamente fresco de los últimos tiempos, que sopla por todo el continente.Obama será adorado por Brasil, nación llamada a ser una de las tres grandes superpotencias mundiales en el mediano plazo. Y también pasará por Chile, estado que en la última década comenzó a ser visto como ejemplo de orden y progreso, como una suerte de modelo para imitar, según los parámetros con los que Estados Unidos mide las cosas. El tour del jefe de la Casa Blanca no incluirá ningún paseo por las costas argentinas.Los que imaginaron desenrollar el viejo cartel yankis go home pueden terminar con el sueño. El hombre no vendrá y su decisión de saltear nuestro puerto no tiene nada que ver con el seguramente austero afecto que le tributaríamos.Hoy no figuramos en las agendas del Primer Mundo y además estamos entretenidos y ocupados con las insólitas aventuras de Hugo Moyano, que lanzó un paro para el lunes –y luego lo suspendió– porque la Justicia suiza lo investiga. Y ese paro repercutiría en Córdoba, donde, también, la empresa Crese no recolectaría los residuos. Es que el polémico sindicalista tiene mucho que ver con Crese y la propia Municipalidad de Córdoba. Aunque al presidente de Crese, Fernando Cámara, no le guste y defienda la posición oficial con argumentos insostenibles desde Twitter. Sin paros, los arrebatos en la red social reposarán, al menos por un rato.

