Los más pobres, víctimas de los traficantes de personas
La mayoría de los extranjeros que busca trabajo en Brasil tiene poca calificación profesional y viene, principalmente, de Bolivia, Paraguay y China.
La mayoría de los extranjeros que busca trabajo en Brasil tiene poca calificación profesional y viene, principalmente, de Bolivia, Paraguay y China. Sin embargo, es cada vez mayor la proporción de los que llegan de países en situación humanitaria precaria, como Haití, Siria y naciones del oeste africano.
Desde 2010 se triplicó también el número de pedidos de refugio, en muchos casos instigados por traficantes de personas internacionales. En abril, el gobierno del estado amazónico de Acre decretó el estado de emergencia social en razón del gran flujo de haitianos por las fronteras de Perú y Bolivia –víctimas de “coyotes” (traficantes)–, quienes viven en situación precaria en ciudades pequeñas que no tienen capacidad para contenerlos.
El gobierno federal envió entonces una fuerza de tareas a dos municipios fronterizos a Arce para socorrer con alimentos, asistencia médica y vacunas a esa gente, y concederles los visados de integración a 1.350 haitianos por razones humanitarias.
Según el Ministerio de Justicia, otros cuatro mil haitianos ya habían entrado a Brasil desde 2011, un año después del terremoto que agravó la situación de miseria en Haití. Días atrás, la policía federal brasileña desarticuló una banda internacional que traficaba inmigrantes de Bangladesh y otros países asiáticos para que trabajaran en condiciones análogas a la esclavitud en la construcción civil o en frigoríficos. Relatos como estos son cada vez más comunes en la prensa brasileña, que muestra que el boom económico del país está en la mira de los traficantes de personas.
Recientemente, el Ministerio de Relaciones Exteriores realizó en Brasilia una reunión con representantes de Haití, República Dominicana, Perú, Ecuador y Bolivia para discutir la adopción de medidas que amplíen el control en las áreas de frontera e impidan el actuar de los “coyotes”.
Las autoridades quieren detener la acción de los traficantes y promover el intercambio de datos migratorios, de inteligencia y de informaciones policiales. El director del Departamento de Inmigración y Asuntos Jurídicos del Ministerio de Relaciones Exteriores, Rodrigo do Amaral Souza, dijo a la Agencia Brasil que su preocupación está focalizada en detener a los coyotes y regularizar a los inmigrantes, no sólo haitianos, también senegaleses, dominicanos, nigerianos, bengalíes, paquistaníes y ceilandeses, que llegan a Brasil por el norte del país. Según este funcionario, ese movimiento migratorio existe desde 2010, pero se intensificó en los últimos meses con la llegada de los haitianos.

