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Memoria de antiguos socios

¿En su intento por desconocer el fondo del reclamo sindical, que en su crítica a la presión fiscal y el descontrol inflacionario no difiere en demasía de la protesta del 8-N; la Casa Rosada creyó imaginar que el método de protesta de hoy sería el mismo?.

20 de noviembre de 2012 a las 01:08 p. m.
Memoria de antiguos socios

Era parcial en el recuento de adhesiones previas. Pero transcurridas las primeras doce horas, el paro ha comenzado a ser amplio y generalizado por la presión de los piquetes dispuestos por las conducciones sindicales opositoras al gobierno.

En la Ciudad de Buenos Aires, los bloqueos al  transporte público detuvieron desde temprano los servicios masivos y detonaron la efectividad de la huelga.

En Córdoba, los grupos de presión comenzaron impidiendo el tránsito en los accesos de compañías con intensa logística, pero luego extendieron su acción al centro de la ciudad y al transporte urbano e interurbano.

Primero en una empresa de transporte, luego en taxis y remises, finalmente en la totalidad de los servicios; el paro se transformó en una realidad ineludible en el caluroso mediodía.

Si el Gobierno nacional esperaba que la medidas de acción directa de Moyano y Micheli no implicaran esa disputa friccional por el dominio de la calle es porque, en el tumulto de los últimos días, ha extraviado la memoria de sus antiguos socios.

A la CTA le prometió no sólo el reconocimiento institucional. También la entusiasmó en el sueño de una central obrera única progresista. Luego la envió al destierro con sus peores métodos, en lo que fue su primera experiencia en el camino de ida hacia el fomento de la división gremial.

Cuando Moyano se alejó de la coalición oficialista, lo hizo recordando lo que –a su criterio– fue una de sus demostraciones de lealtad más acendrada.

Evocó el diálogo con Néstor Kirchner durante el conflicto del campo. El expresidente, dijo Moyano, lo llamó solicitando un grupo de camioneros con los atributos bien puestos, para atravesar con provisiones el camino bloqueado al Mercado Central.

¿En su intento por desconocer el fondo del reclamo sindical, que en su crítica a la presión fiscal y el descontrol inflacionario no difiere en demasía de la protesta del 8-N; la Casa Rosada creyó imaginar que el método de protesta de hoy sería el mismo?.

Nada que ver. Ahora sí, se le ha complicado la calle, tal como el kirchnerismo concibió el concepto en las horas que acostumbra recordar como momento fundacional de un nuevo país.  Ese relato estará en el cine, pero ha sido desbordado por la realidad.

En algún despacho de Balcarce 50, alguien debe estar extrañando las recientes y más pacíficas cacerolas.