A la espera del Papa
Roma sigue su vida, sin gobierno y sin papa, pero a todo ruido.
Sábado a la noche. Primeras impresiones sobre Roma: no ha perdido la condición de ciudad caótica, ruidosa y con automovilistas que avanzan a fuerza de aceleradas y bocinazos (nada que haga extrañar Córdoba, por cierto).
El clima está agradable: a las 18, hacían 18° centígrados, para una primavera que parece ir entrando lentamente, aunque para los próximos días se anuncian "chubascos". O sea, la espera del nuevo Papa nos va a agarrar bajo al lluvia.
Por lo demás, los italianos están más concentrados en hablar de la crisis que los afecta en lo económico y en los político, porque no logran que se forme un gobierno.
Pero parece que esta noche de sábado todos están dispuestos a olvidarse de las penurias. Las grandes avenidas en la zona del Vaticano muestran, a esta hora (21.30 hora de Roma, 17.30 de Argentina) un movimiento fuerte de gente en auto o caminando y de compras.
Sin gobierno, sin papa y el crisis. Pero felices. Al menos así parecen. Seguro de que ellos heredamos aquella frase gringa: Si hay pobreza, que no se note-

