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Entre la crisis y el Papa, los escritores argentinos se las rebuscan

14 de mayo de 2013 a las 02:02 p. m.
Redacción La Voz
Entre la crisis y el Papa, los escritores argentinos se las rebuscan

Si algo les sobra a las librerías de Barcelona, son temas. En primerísimo lugar, hay un alud de obras sobre el independentismo catalán, la canaleta tal vez sin destino por la que se va procesando el malestar de los catalanes en la crisis española.

Detrás, vienen los libros motivados por la crisis europea en sí. Se reimprime la literatura típica de la crítica de izquierdas, desde Thoureu a Žižek, mientras surgen como hongos bajo los pinos obras que predicen el fin del capitalismo, propagandizan toda forma de alternativismo y se ensañan con los símbolos del capitalismo, en particular con esos entrañables enemigos que son los bancos. Difícil para la literatura.

Hasta Antonio Muñoz Molina la dejó de lado para suscribir un ensayo en el que insta a los españoles a ejercer un "idealismo práctico" ante la crisis. Cosas de intelectuales.

Después baja un caudaloso río desde el centro europeo, los balcanes y Rusia, masticando de a poco la experiencia de su terrible siglo 20 jalonado de formas diversas de fascismo y estatalismo. Da la impresión de que, tras la caída del Muro de Berlín, el Este se tomó su tiempo y de que ahora hay una nueva y más amplia oleada de autobiografías, crónicas, ensayos y novelas para procesar semejante paliza humanitaria. Pero no soy yo quien puede asegurarlo. Cosas de especialistas .

Y aun así, en semejante cordillera de letras, los escritores argentinos se las arreglan para mostrarse. En la cadena de librerías Laeia, por ejemplo, uno puede contabilizar (no escondidos en los estantes, sino sobre las mesas en las que se exponen los libros en forma privilegiada) una docena de obras.

Los dinosaurios

Está, como siempre, Borges. También, lo usual, Quino con Mafalda. Y obviamente Cortázar.

Pero asombran reediciones de José Bianco (antiguo director de la revista Sur) con una trilogía en la que se destaca "Las ratas". O de Horacio Quiroga, con "El devorador de hombres". Y más raro todavía, un viejo conocido de los estudiantes de epistemología, nada que ver con la literatura: Mario Bunge con el clasiquísimo "La ciencia, su método y su filosofía".

Los "nuevos"

No todos son dinosaurios. Los otros son Ana María Shua ("Contra el tiempo"), César Aira (el único con dos obras expuestas, "Relatos revividos" y "Los fantasmas"), Alan Pauls ("Historia del dinero"), Federico Andahazi ("El libro de los placeres prohibidos") y Fabián Casas (el mejor expuesto en los escaparates, con "Todos los ensayos bonsai").

Al Corte Inglés

De cualquier modo, ninguno de ellos puede competir con otro argentino que sobresale en las letras, aunque no como autor, sino como tema:

Jorge Bergoglio. Francisco es el protagonista de al menos una decena de libros que no se venden sólo en las librerías tradicionales sino, sobre todo, en escaparates masivos como los del Corte Inglés, junto a la literatura de autoayuda (en la fotografía, el único stand de libros que hay en cada piso de la famosa tienda).

Uno imagina que, si están ahí, los libros sobre Francisco deben salir como choripanes a la salida del Mario Kempes y no a cuentagotas, como los de José Bianco.