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Potenciación de motores: cambiar el temperamento

Más “power”. Incrementar la potencia del motor a través de la reconfiguración de la unidad eléctrica que gestiona sus parámetros de funcionamiento es una práctica cada vez más común en Córdoba. Hablamos con uno de los especialistas en el rubro para que nos cuente de qué se trata.

29 de agosto de 2015 a las 12:10 a. m.
Potenciación de motores: cambiar el temperamento

Las razones del porqué las automotrices se esmeran en tener modelos cada vez más potentes y porqué alguien que está definiendo la compra de un auto siempre intentará llegar hasta la versión con más caballos no necesariamente tiene que ver con la búsqueda de una mayor velocidad final. Sucede que tener un motor con una dosis respetable de potencia se puede traducir también en mayor reacción y más torque.

Desde hace un par de años, algunos talleres se dedican a incrementar la potencia del auto. Aquí, los tips más importantes a saber al respecto.

El trabajo en sí

La potenciación o “remapeo” de un motor consiste en modificar los parámetros del software de la ECU (Engine Control Unit) con el que viene el auto de fábrica. “La intervención se realiza enchufando una notebook al auto. No se toca nada de la parte mecánica. Es un trabajo limpio, que dura aproximadamente unas tres horas”, sostiene Martín Demetri, titular de Power Inyección.

Lo que se gana

Con la intervención de la ECU, lo que se busca es que el coche obtenga una mayor potencia. Esto no sólo se traduce en mayor velocidad final, sino en una reacción más progresiva, por ejemplo para los sobrepasos en ruta. También se puede procurar un mayor torque, dependiendo del coche que se trate. “En el caso de camionetas que han venido, lo que buscan es mejorar el rendimiento del torque para emprender tareas más exigentes”, apunta Demetri.

¿Cuánto más potente?

La potencia crece entre el 20 y el 25 por ciento con respecto a la original, dependiendo del motor del coche y del tipo de trabajo que se genera. “Los motores con turbo son donde más rendimiento se gana. Por ejemplo, un Volkswagen Bora 1.8 turbo que de serie tiene 180 CV pasa a tener unos 225 CV. En tanto, una Volkswagen Amarok pasa de 180 CV a 210 CV”, ejemplifica Demetri. Con respecto a si sube el consumo de combustible, el especialista sostiene que “aumenta en los motores con turbo a partir de que incrementa la presión del mismo. Pero, en un uso que no supere los 120 km/h, puede hasta gastar menos, porque optimizamos el consumo”.

El banco de prueba

Para que el usuario pueda elegir qué aspectos del rendimiento se quieren mejorar, es crucial que el taller disponga de un banco de prueba.

No se trata de una cuestión menor: “el banco permite que el cliente vea la ganancia de potencia que se hizo, comparando las curvas de potencia que arroja el sistema”, dice Demetri.

Lo que se compromete

Así cómo hay un público que aprueba someter su vehículo a esta transformación, hay otros que están en total desacuerdo con alterar la potencia original del auto. Al respecto, Demetri nos asegura que no hay riesgos de comprometer el auto, aunque dependiendo del tipo de manejo las piezas del auto van a sufrir un desgaste mayor. “A medida que ganamos potencia, el auto va a sufrir un desgaste más prematuro, en proporción. Desde los neumáticos, hasta el embrague, la fuerza de rozamiento de la caja y en el motor, van a desgastarse más rápido. Pero hablamos de márgenes pequeños. En vez de que un motor te dure 400 mil kilómetros, con la potenciación quizá su vida se reduzca a los 350 mil km”.

Costos

El trabajo dura aproximadamente unas tres horas. Los precios arrancan en los $ 1.800 y ascienden hasta los $ 5.000

Fuente: relevamiento propio en negocios del rubro.