El auto está cambiando la voz
Dentro del universo de los caños de escape existe la tendencia de reemplazar el sistema original por uno alternativo. ¿Los motivos? Poder otorgarle un rugir más “pistero” y conseguir más “pimienta” al acelerar.
¿Quién no se incentiva al escuchar el bramar potente de un auto? La realidad es que son más de lo que uno piensa. De hecho, fueron muchos los que allá por la década del 90 no dudaban en llevar el auto a los cientos de talleres especializados en escapes, para que le hagan volar el original y lo reemplazaran por el popular y bien preciado “escape silens”. Si bien durante varios años esta moda se apagó y desaparecieron mucho de los negocios dedicados al rubro, hoy esta actividad está tomando nuevamente impulso. Eso sí, con avances y soluciones más contundentes que influyen no solo en la cuestión del sonido del motor, sino también en lo que hace al rendimiento.
¿Sólo ruidito o más potencia?
En el universo de quienes están decididos reemplazar el escape original por otro alternativo con la finalidad de que el motor exteriorice más su carácter, se divide en dos grupos. Están aquellos a los que les gusta el “ruidito” y aquellos otros que quieren tener más potencia. En torno a esta expectativa del cliente, dependen las modificaciones, el tiempo que demandará el trabajo y por supuesto el dinero que se debe estar dispuesto a invertir.
Para hacer “facha”
La opción más sencilla cambiar la salida o lo que en la jerga se denomina “la colita”. Es un trabajo sencillo y rápido y su función es meramente estética. “Tenés colitas simples, dobles, aplanadas tipo boca de sapo, de acero inoxidable y las de caño negro. Está claro que su función es meramente estética”, nos subrayan desde la Casa del Silenciador su encargado, Marcelo Karqui. Precios estimativos: Entre $ 400 a $ 2.000.
Nuevo rugir
En el caso de que se pretenda un rugir diferente, los especialistas nos ofrecen lo que se llama “Medio Silens”, que consiste en modificar el sistema de escape desde la mitad del auto para atrás. En este sentido, lo que se realiza es una modificación de la cámara trasera, la cañería que va hasta la precámara y la salida Precios estimativos: Entre $ 800 a $ 2.500.
Más reacción
La cuestión se pone más seria cuando los conductores buscan que su auto adopte, además de otro sonido, una mejor salida cuando se pisa el acelerador. En este aspecto, La casa del Silenciador, es uno de los más buscados. Su encargado, Marcelo Karqui, nos dijo que el reemplazo implica unos nuevos múltiples que bajan de cada cilindro y se reemplaza toda la cañería hasta llegar al extremo. Según nos pudo explicar Karqui, se trata de un trabajo casi artesanal ya que se van forjando los caños y se le va otorgando los diámetros de acuerdo a cada modelo. “Lo que nos diferencia del resto de los negocios es una maquina que copia el diámetro de los caños originales y así lo vamos reemplazando. Esto, nos permite recibir desde un Fiat 600 hasta un Audi TT”, sostuvo. Esta pluralidad del perfil de su clientela hace variar bastante lo que hace falta invertir en este nuevo sistema de escape, que según el propio Marcelo, le da al auto un plus de reacción. “El auto adquiere un comportamiento más vivaz ya que los gases se evacuan más rápidamente.” Sobre cuáles son los modelos que más reciben para hacer modificaciones, el especialista no dudó: “El Peugeot 208 es el que más entra al negocio”.

