Con personalidad propia
La última generación de la Toyota SW4 se separa a nivel estético y en comportamiento de la pick-up de Hilux, modelo del cual deriva. Salimos a probarla por las Sierras cordobesas para experimentar sus nuevas aptitudes en ruta y caminos “off-road”.
La Toyota SW4 deriva de la popular pick-up Hilux. Su primera generación de origen nacional (en Japón empezó a fabricarse en 1999) apareció allá por el año 2005 proveniente de la planta que la marca tiene en Zárate (provincia de Buenos Aires), la misma donde se produce la camioneta.
Aquella generación del SUV (Sport Utility Vehicle) y las actualizaciones que le siguieron conservaron siempre los rasgos estéticos de la camioneta en cual se basaba, salvo si se las miraba de perfil. Mientras una disponía una caja de carga, la otra contaba con una carrocería cerrada con superficies acristaladas en los laterales y en la parte posterior.
La segunda generación de la SW4 busca separarse de ser una pick-up carrozada y pretende adueñarse, por primera vez, de una identidad propia que la defina como un verdadero utilitario deportivo y que la aleje un poco del modelo con el cual comparte plataforma y varios recursos off- road: la Toyota Hilux.
Cambio rotundo
Más allá del parentesco que mantiene con la Hilux, el cambio de imagen en esta nueva SW4 es rotundo. Su frontal, con esa enorme parrilla cromada y ópticas bien rasgadas, que en el interior cuentan con luces led diurnas y led para luces bajas y altas, no tiene precedente. Se destaca el gran despeje de su trompa con el nuevo formato de su paragolpes, que la favorece a la hora andar fuera del asfalto. De costado, se distingue su cintura elevada y sus nuevas llantas de 18 pulgadas, que calzan unos importantes neumáticos de uso mixto.

Mejor terminación
Donde todavía conserva la esencia de la “chata” de la que deriva es en su interior. Se podría decir que todo está en el mismo lugar que en la pick-up, pero con un panel mejor acabado. De hecho, la pantalla ya no sobresale y está contenida por dos bordes que se han agregado en la consola. El tablero, si bien tiene la misma distribución, ha sumado algunos ornamentos. La posición de manejo es impecable, por su butaca con múltiples ajustes eléctricos, además de disponer el doble ajuste de volante (de altura y de profundidad).
Quienes vayan ubicados en la plaza trasera encontrarán un excelente espacio para las piernas; inclusive, los asientos se pueden reclinar para viajar no tan erguidos. El pasajero del medio es el más afectado, por su asiento central un tanto duro. En tanto, en la zona reservada para el baúl cuenta con dos asientos traseros auxiliares que no se ocultan en el piso sino que se pliegan hacia los laterales cuando no se usan. El tema es que, cuando se utilizan estas plazas adicionales, el baúl queda reducido a nada.
Mismo motor que la Hilux
No vale la pena ahondar en su parte mecánica, la misma que impulsa a la Toyota Hilux. Se trata de un 2.8 litros turbodiésel de 16 válvulas que tiene una entrega de 177 CV. Ahora, es un motor silencioso y que empuja muy bien desde abajo. Se puede acoplar a una caja manual o automática, ambas de seis velocidades.
Dinámica
El afán de la marca en separar a este SUV de la pick-up con la cual comparte chasis apuntó a lograr un comportamiento más confortable, y se ha logrado. Gran responsable de ello son sus resortes helicoidales en lugar de elásticos en el sistema de suspensión trasera. Eso aporta un confort de marcha muy superior y un comportamiento dinámico más seguro y ágil en ciudad y en ruta. Los más favorecidos por esto son quienes viajen atrás, pues corrigió el vicio de ser muy saltarina. La robustez y el desempeño que ofrece por tramos irregulares es impecable.
Sin embargo, ya no es 4x4 integral, porque no reparte la tracción según la adherencia del camino entre los dos ejes. Hoy, en condiciones normales es 4x2.
+
Lo mejor
- Estética renovada
- Eficiencia de motor y caja
- Su sistema de transmisión 4x4
-
Lo peor
- La quinta plaza, incómoda
- Precio elevado (es el producto nacional más caro del mercado)
- Con siete pasajeros, se queda sin baúl
Costo $ 918.000
(su variante con caja automática de seis marchas asciende a los $ 970.200)

COMPETIDOR DEL SEGMENTO
Chevrolet Trailblazer
Motor: 2.8 CTDI de 200 CV.
Versión: 4x4 LTZ.
Precio desde $ 806.500.


