Roca, sí
Astuto y calculador, fue el primero de la saga de presidentes argentinos que logró un segundo mandato, sólo que debió esperar no uno, sino dos turnos para volver al poder.
No en vano lo apodaban “El Zorro”. Astuto y calculador, fue el primero de la saga de presidentes argentinos que logró un segundo mandato, sólo que debió esperar no uno, sino dos turnos para volver al poder.
La primera vez, su campaña electoral fue la Campaña al Desierto, que lo catapultó a la fama. Eso, y el apoyo de la Liga de Gobernadores, le bastaron para enterrar las aspiraciones de Carlos Tejedor, a quien duplicó en número de electores.
Podría haber probado suerte en 1892, pero no era su tiempo. En lugar de quemar las naves en un escenario incierto y convulsionado, preparó el terreno para 1898, despejando el panorama de rivales de fuste, como por ejemplo Roque Sáenz Peña, a quien sacó de carrera merced a la candidatura de su padre, Luis Sáenz Peña. El último obstáculo que debía sortear era Carlos Pellegrini, que venía avalado por la pericia demostrada como piloto de tormentas durante la crisis de 1890. Sin embargo, un hecho fortuito –la guerra en ciernes con Chile– inclinó la balanza a favor de Roca, un hombre de armas. Y de suerte.
Así fue como Roca tuvo un segundo período presidencial: el de 1898-1904.
Al finalizar su mandato, con 61 años cumplidos, no estaba dispuesto a reti-rarse de la política ni a dejar pasar la oportunidad para intentar un tercer mandato.
Sin embargo, el rompimiento del vínculo con el presidente José Figueroa Alcorta le restó posibilidades con vistas a los comicios de 1910, tanto que prefirió pasar una nueva temporada en Europa, como solía hacerlo, antes que a intervenir en la complicada escena política del primer Centenario. Y para él fue la última; falleció el 19 de octubre de 1914.

