Retroceso modelo
Las estadísticas de Cepal demuestran que la Argentina sigue perdiendo posiciones en América latina y el Caribe en materia de inversiones extranjeras directas.
El Gobierno nacional ha difundido con llamativa profusión el balance de las inversiones extranjeras directas (IED) en 2011. Según estadísticas de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), en el curso precedente ingresaron en el país 7.243 millones de dólares, equivalentes a un tres por ciento más en relación con 2010 y superiores al promedio de 2000-2005, que fue de 4.296 millones. Josef Stalin decía que las estadísticas pueden ser manipuladas según los intereses de quien manda. Fue lo que sucedió durante el apogeo del llamado "socialismo real", cuando se elaboraban grandes planes quinquenales cuyas metas eran ampliamente superadas en los papeles, porque la burocracia domina, desde la época de los zares, el arte de falsear los datos macroeconómicos.Cuando se desplomó el llamado "socialismo real", se descubrió el verdadero rostro del atraso y gigantesco despilfarro de la economía planificada. Ese arte de perversión de lo real se desvanece siempre, precisamente en la realidad.Es verdad que hubo un incremento de las IED en 2011 en relación con el año precedente. Pero ese dato puede contrastarse con varios otros, francamente adversos. Por caso, en 2008 ingresaron en nuestro país 9.730 millones.Otra comparación negativa: ese tan publicitado tres por ciento fue harto inferior si se lo coteja con el aumento global de las inversiones extranjeras directas en la región, que en 2011 fueron un 26,9 por ciento superiores a las de 2010, es decir, 12 veces más que en Argentina.Hacia América latina y el Caribe afluyó en 2011 un volumen récord de inversiones: 153.448 millones de dólares, de los cuales Brasil recibió 66.660 millones; México, 19.440 millones; Chile, 17.299 millones, y Colombia, 13.234 millones.La Argentina pierde terreno de año en año, por la desconfianza y la incertidumbre que provoca su errática, contradictoria e intempestiva política macroeconómica, dejada en manos de un virtual superministro, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, acompañado ahora en su tarea obstruccionista por el ascendente súper viceministro de Economía, Axel Kicillof.Una vez más, el destino de la economía nacional se confía a superministros que de modo invariable conducen al país a catástrofes socioeconómicas, como las producidas por José Alfredo Martínez de Hoz y Domingo Felipe Cavallo.Durante casi un siglo, la Argentina encabezó las estadísticas latinoamericanas de IED. Esos tiempos pertenecen al pasado. Y no puede ser de otra manera, si se hace todo lo posible para desalentar el arribo de capitales externos aplicables a proyectos de crecimiento.No sólo la fuga de capitales nacionales sigue siendo una sangría (nunca inferior a 22 mil millones de dólares anuales), sino que el decisionismo reactivo que caracteriza al modelo se vuelve una barrera infranqueable.

